'El PKK es una organización terrorista y hemos tomado la decisión de cerrar sus oficinas y de no permitirles actuar en territorio iraquí', declaró el primer ministro, Nuri al Maliki.
'También trabajaremos para limitar sus actividades terroristas, que están amenazando a Irak y Turquía', añadió, tras reunirse en Bagdad con el ministro turco de Asuntos Exteriores, Ali Babacan.
Sin embargo, no dio detalles sobre cómo evitarán que los rebeldes lancen ataques desde las zonas montañosas fronterizas, de difícil acceso. Varios analistas han dicho que para ello tendrían que intervenir las tropas estadounidenses en Irak.
El Parlamento de Ankara dio permiso la semana pasada a sus tropas para realizar incursiones en el norte de Irak, pero el Gobierno del primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, señaló que darán más tiempo a la diplomacia antes de decidir qué pasos dar.
El Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) es un grupo que lucha desde los años 70 por obtener un estado propio en el sureste de Turquía, zona de mayoría kurda, y que ha sido calificado de terrorista por Estados Unidos y la Unión Europea.
La publicación de unas fotografías que al parecer muestran a ocho soldados turcos capturados el fin de semana por los rebeldes tras unos combates cerca de la frontera de Irak en los que murieron otros 12 soldados ha aumentado la presión sobre el Gobierno turco para que tome medidas contundentes.
'Ahora estamos en una instancia de espera, pero Irak debe saber que podemos usar el mandato (parlamentario) para una operación transfronteriza en cualquier momento', indicó Erdogan en Londres en una rueda de prensa conjunta con el primer ministro británico, Gordon Brown.
Posteriormente aumentó la presión, diciendo que podrían imponer sanciones a las exportaciones turcas a Irak, que el año pasado supusieron 2.600 millones de dólares.
El presidente de Irak, el kurdo Yalal Talabani, dijo que los ataques del PKK sobre Turquía no serán tolerados.
'Hemos dado al PKK la opción de irse o desarmarse. Nos importa cada gota de sangre turca como nos importa cada gota de sangre iraquí', dijo tras reunirse también con Babacan.
Washington se ha mostrado hasta ahora reticente a atacar a los rebeldes ante el temor a que dañase las relaciones con los kurdos iraquíes y que pudiese desestabilizar la única zona de Irak que mantiene una relativa estabilidad y prosperidad desde la caída del régimen de Sadam Husein.
/Por Musab al Jairala/


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