"El presidente Bush condena enérgicamente los ataques violentos en la provincia de Hakkary", dijo en un comunicado el portavoz de la Casa Blanca, Gordon Johndroe, quien afirmó que "estos ataques son inaceptables y deben cesar ya".
Igualmente, el portavoz del departamento de Estado estadounidense, Sean McCormack, se mostró indignado por el ataque, y condenó categóricamente al PKK por lo ocurrido.
Además, hizo un llamamiento al Gobierno de Irak y al de la región kurda para que cese la presencia de militantes del PKK en territorio iraquí.
El ataque, ocurrido al sureste de Turquía y en el que murieron 32 militantes kurdos y 12 soldados turcos, provocó la convocatoria este domingo de una reunión urgente de la cúpula militar y del Estado turco.
El ataque ocurrió cuatro días después de que el Parlamento turco autorizó a los militares incursiones en el norte de Irak, donde los activistas del PKK se refugian para lanzar ofensivas contra Turquía.
El Gobierno del primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, ha solicitado la cooperación de Bagdad y Washington para impedir que los kurdos empleen el norte de Irak como base de operaciones contra Turquía.


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