«Estás en 4-3 escorao», le dice el portero a Vicente cuando se acerca al área. El oído de un futbolista ciego tiene que ser casi perfecto, porque las indicaciones les llegan por ahí, así como la situación del balón, que lleva cascabeles.
Vicente Aguilar, 37 años y valenciano de nacimiento, es uno de los jugadores que consiguió el 30 de septiembre el sexto Europeo de fútbol sala para ciegos para España (de los seis celebrados). «Hemos enseñado a Europa a jugar, y a parte del extranjero», afirma, «pero no ganamos con la gorra, sino que le ponemos mucha dedicación».
Se trata de un gran grupo que nos representará en los Paralímpicos de China 2008, con aspiraciones a la final y para el que el seleccionador, Carlos Campos, no ve recambio. «Es bueno para la sociedad, porque hay menos ciegos, pero malo para el deporte», apunta Aguilar.
Estos chicos hacen maravillas"
Nuestros chicos, con una media de 28 años, son el orgullo de Campos, quien asegura que llegó a este puesto con los prejuicios que llega cualquier vidente a entrenar a ciegos: "Crees que en este fútbol el portero se la da al jugador y éste tira a puerta;, que no puede haber un dibujo táctico, hilvanar una jugada, regateos... pero estos chicos hacen maravillas. Sin ir más lejos, Vicente regateó a tres griegos y metió un gol en el último europeo".
Sin miedo y con buena orientación
Según Aguilar, para jugar a este nivel «no se puede tener miedo y también es importante la orientación, pero ésta se puede practicar».
Y él es el claro ejemplo de lo que es jugar sin miedo. Verle corriendo por el campo resulta espectacular. Su forma de moverse no da muestras de ceguera:«Al poco de empezar a jugar me expulsaron de un partido porque decían que veía. Un contrincante cayó y yo levanté la pelota y le salté. Pensaron que veía, y eso que llevo prótesis».
Como apunta Campos, entre el fútbol sala de invidentes y no ciegos hay denominadores comunes, como "el deporte, la entrega, la emoción, la tristeza, la alegría... ", pero él ve una clara diferencia: "Los ciegos tienen una percepción más clara de lo que es competir. En el de videntes sólo vale ganar. Para los invidentes cada entrenamiento es una sesión terapéutica que les sirve para moverse por su casa, el Metro, al ciudad... y dominar el espacio".
Las características especiales
Juegan un portero vidente y 4 futbolistas invidentes. El balón lleva dentro cascabeles, el campo mide 40x20 m y el área es más pequeña para reducir la ventaja del portero.
Hay varios guías para los jugadores: tu portero, que te guía hasta 12-15 m, en los 12-15 m del área contraria lo hace tu entrenador y, desde ahí, el portero suplente o el preparador físico dan las últimas instrucciones. La comunicación entre jugadores es continua.
Tres veteranos del Madrid, sin vista
El día que fuimos a hablar con Aguilar y Campos, tres veteranos del Real Madrid, Ricardo Gallego, Mesa y Morales, se pusieron una venda en los ojos para jugar un partidillo con el equipo Madrid.
Pierdes la noción del espacio, tienes miedo a chocar, el balón lo oyes pero no sabes dónde para..."
Gallegos, que se desenvolvió bastante bien, nos comentó que "todo es complicado. Pierdes la noción del espacio, tienes miedo a chocar, el balón lo oyes pero no sabes dónde para...", apunta para reconocer que lo más sencillo son los penaltis, porque "mediante golpes te indican dónde está la portería".


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