Gibraltar conocerá este viernes quién regirá el futuro de la colonia británica tras unas elecciones en las que, al margen de asuntos como la soberanía, los 'llanitos' también se preocupan por la situación de los divorciados, los derechos de los homosexuales o el bus que va a la verja.
La tradicional lentitud en el recuento de los votos hará por azares del destino que el nombre del próximo primer ministro del Peñón se desvele el 12 de octubre, Día de la Hispanidad.
Los gibraltareños respondieron masivamente a la llamada de las urnas para elegir un nuevo ministro principal de la colonia británica, en unas elecciones que registraron una participación que superó el 80%, y que, según un sondeo, apuntan a la victoria del socialista Joe Bossano.
El sondeo a pie de urna, realizado por la televisión gibraltareña GBS, refleja que el candidato socialista, Joe Bossano, habría conseguido el 50,53 por ciento de los votos emitidos (10 escaños), frente al 44,81 por ciento del socialdemócrata y actual primer ministro Peter Caruana (7 escaños), lo que permitiría a la coalición de socialistas y liberales gobernar con mayoría absoluta.
A falta de completar el recuento los sondeos indican que la superará el 80 por ciento, frente al 79 por ciento de las elecciones de 2003.
Los problemas diarios, la mayor preocupación
Soberanía, fiscalidad o economía de Gibraltar al margen, los comicios han dejando hueco para debates y preocupaciones más domésticas entre los gibraltareños, caso de la propuesta que quiere llevar al Parlamento el candidato independiente Richard Martínez, que defiende crear un Ministerio de la Familia.
Martínez pretende evitar el dolor que causa a los hijos las separaciones y que, en lugar de en los tribunales, los contenciosos matrimoniales se arreglen a través de esta nueva institución.
"Ya es una victoria que hayamos generado debate sobre este asunto", declaró Martínez, que no pierde la esperanza de lograr uno de los 17 escaños del nuevo Parlamento a tenor de la buena acogida de su oferta electoral.
El debate los derechos civiles también ha calado en parte de la colonia británica: la minoritaria comunidad gay se inclina por el socialista Joe Bossano y el reconocimiento de sus derechos.
Yo voto al que me promete lo que yo quiero
Como ocurre en otras muchas ciudades peninsulares, algunos taxistas gibraltareños se quejan de las medidas sobre el transporte del que gobierna. Si repite, el actual ministro principal Peter Caruana prevé prolongar hasta la medianoche el horario del bus que llega hasta la verja, algo que, por razones obvias, no gusta a este colectivo.
Normalidad electoral
La jornada electoral transcurrió con total y absoluta normalidad, sin ningún sobresalto, caracterizada como en citas anteriores por la alta participación de una sociedad "mestiza", en la que conviven católicos, judíos y musulmanes, y cuya población tiene origen británico, italiano, portugués y maltés, además de los españoles que entran y salen a diario.
Aún así, de esta cita no deja de llamar la atención su sistema de listas abiertas o ver cómo a la puerta de los colegios electorales, los representantes de los distintos partidos ofrecen a los votantes papeletas de sus candidatos.


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