El objetivo de la iniciativa es sufragar el lanzamiento, pues se trata de un satélite relativamente barato, pequeño -unos treinta centímetros- y ligero, de apenas media tonelada de peso.
En su búsqueda de dinero, los investigadores no han dudado en recurrir a la popular página de subastas eBay para ofrecer la superficie de su satélite a "instituciones y particulares".
La falta de fondos se debe a que Nomad (nómada en iinglés) es el primer satélite totalmente construido por ingenieros, científicos y académicos israelíes de forma gratuita y como un entretenimiento personal.
"La finalidad de este invento, en el que invertimos un número incalculable de horas es, en primer término, demostrar que se puede crear un satélite con costos muy bajos y, en paralelo, conseguir resultados no menos espectaculares que los de satélites mucho más grandes y caros", explica Prienta.
En Europa e Israel esta práctica está permitida, a diferencia de Estados Unidos, donde el Senado la prohibió para evitar que el espacio se llene de satélites que compitan con la NASA, según el rotativo. Rusia, en cambio, utiliza con fines comerciales el envío de satélites desde 1992, tras la caída de la Unión Soviética.




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