Hay varias realidades subjetivas, y cada uno tiene la suya. Ésta es la premisa de la que parte el cortometraje Imaginarium, realizado por Vicente Rubio, un cineasta aquejado de esquizofrenia que quiere acabar a través de la gran pantalla con el estigma que aún hoy persigue a estos enfermos: su identificación con actos delictivos.
¿Cómo se le ocurrió la idea de hacer un corto?
Es un proyecto personal a partir de mi experiencia con la esquizofrenia. Narra cómo se sumerge una persona en el mundo de la enfermedad mental y en el proceso de búsqueda de respuestas para entenderla.
¿Qué cuenta en él?
Distintas realidades, así como los delirios del protagonista. El espectador ha de hacer el esfuerzo de meterse en la piel de una realidad que es subjetiva. Cada uno tiene la suya y todas son válidas mientras no afecten a su conducta.
¿Se sienten maltratados por la sociedad?
No somos bichos raros, sino que hemos tenido un desequilibrio a la hora de segregar una determinada sustancia del cerebro y percibimos realidades distintas. Yo lo llamo soñar despierto.
¿Sigue siendo un estigma?
Cuando escuchamos esquizofrenia suele estar casi siempre relacionado con actos delictivos: hay que desligar estos dos conceptos.
¿Cómo se encuentra usted?
La padezco desde hace cuatro años y hoy llevo una vida totalmente normal, aunque aún sigo en tratamiento.
¿Qué proyectos tiene en mente?
Quiero hacer un documental sobre mi caso, y también un libro.
BIO
Nació en Villena (Alicante) hace 36 años. Estudió arte dramático en Madrid y ha sido actor y director de cine.


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