Los habitantes de un remoto localidad de la Costa de los Mosquitos en Nicaragua están acumulando una fortuna gracias a los sacos de cocaína, que ya se cuenta por toneladas, que llegan misteriosamente a la costa.
Según publica el diario The Guardian, estos sacos, valorados en muchos millones de euros, llegan desde las 'planeadoras' colombianas que atraviesan las llamadas narco-rutas.
Los traficantes se ven obligados a tirar la droga al mar cuando son interceptados por patrullas costeras de la policía. Para algunos místicos locales, "el mar está drogado".
Miran con atención el horizonte en busca de más droga
La droga alcanza la costa con mucha facilidad, y la gente que vive en los pueblos cercanos recibe cada semana dinero de los traficantes para que les devuelvan la cocaína. Aunque las ofertas que les hacen son siete veces menores al precio de mercado, visto la cantidad de veces que la historia se repite, los aldeanos se están haciendo de oro.
"Ellos lo ven como una bendición de Dios. Las playas se van llenando poco a poco de gente que no hace más que mirar el horizonte en busca de más droga", cuenta Louis Perez, comisario de Bluefields, el principal puerto de Nicaragua en la costa caribeña.
La iglesia de uno de las aldeas ha podido instalar, gracias al dinero de la droga, un nuevo suelo de baldosas de mármol.


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