Una funeraria de la capital deberá pagar más de 1.000 euros a una mujer valenciana que encargó un ataúd expresamente "sencillo" para un familiar fallecido y, sin embargo, el día de la incineración descubrió el modelo elegido por la empresa costaba casi 3.000, frente a los 500 que valía el más barato del catálogo.
Así lo ha establecido el Instituo Regional de Arbitraje de la Comunidad, un procedimiento gratuito y extrajudicial de resolución de conflictos entre consumidores y empresas.
La recalamante acudió a la funeraria y, abatida por el fallecimiento de su pariente pidió a la empresa un servicio "lo más sencillo posible", una solicitud que la clienta no quiso limitar al modelo de ataúd sino que hizo extensiva a otros servicios complementarios, como coches de duelo o flores, que rechazó.
De hecho, la mujer declinó la posibilidad de examinar catálogos alegando su bajo estado de ánimo.
Sin embargo el día de la incineración consideró que el ataúd elegido, valorado en 2.916 euros, era excesivo.


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