Evitar incendios, prevenir inundaciones, sacar vivas a personas enterradas entre los escombros, restablecer una red de telecomunicaciones tras un terremoto que permita conectarse con pueblos aislados, localizar a personas accidentadas en zonas remotas... Todas estas acciones se han simplificado enormemente con la aparición de las nuevas tecnologías.
El primer paso para evitar un desastre natural es anticiparse a él. Son numerosas las tecnologías que se vienen desarrollando tanto para prevenir emergencias de gran calado como otras de corto alcance, como simples accidentes; entran tanto en el campo de la educación de las personas para prepararlas para actuar, como en el de las tecnologías más sofisticadas de control y monitorización de los parámetros ambientales.
La ONU ha lanzado una creativa página llamada Stopdisastersgame en la que ofrece un interesante y completo videojuego en el que el usuario puede escoger un desastre natural e intentar prevenirlo lo mejor posible. El jugador puede activar el desastre y comprobar la eficacia de su estrategia. La intención es concienciar de la importancia que tiene la preservación del medio ambiente para aminorar los efectos devastadores y mostrar como se combate un desastre natural.
El móvil y los sensores como medida de prevención
El operador de telefonía móvil Movistar también se ha implicado en la formación para prevenir accidentes desde su videojuego para móviles Emergencias112. En dicho juego, que se puede descargar, previo pago de nueve euros, desde la página de la compañía, se enseña cómo actuar en caso de diferentes incidencias, como un accidente, un paro cardiorespiratorio o un herido con diversas roturas. Telefónica ha desarrollado también el Servicio Integral de Cardioprotección, que consiste en una columna instalada en diferentes espacios públicos, de ocio, deportivos y laborales. La columna contiene en su interior un desfibrilador para los paros cardíacos.
En otras zonas usan microchips con sensores múltiples y antenas emisoras de rayos infrarrojos, que son capaces de captar datos sobre el terreno de diferentes parámetros y además establecen una red de comunicaciones entre ellos para hacer llegar dichos datos a un ordenador central. Estos microprocesadores se dispersan uniformemente por las zonas que se quieren controlar y se conocen como 'polvo inteligente'.
Otra opción es utilizar los datos que captan los satélites de una determinada zona, como por ejemplo Centroamérica, con el fin de usarlos para la prevención de grandes lluvias e inundaciones. Esto es lo que se hace desde la Universidad de San Diego, California, con las imágenes procedentes del satélite geoestacionario GOES, que permiten estimar la cantidad de lluvia prevista.




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