Los caminos de hierro del AVE entre Madrid y Valladolid ya están puestos. Ahora sólo faltan los cables (lo que se conoce técnicamente como catenaria) que suministrarán la energía eléctrica que moverá a los trenes veloces a partir del 22 de diciembre.
Hasta esa fecha, quedan dos meses y medio de pruebas para garantizar la absoluta seguridad para los viajeros que utilicen la nueva línea de alta velocidad.
De hecho, la semana pasada, un tren AVE especial, propulsado con gasóleo y ejes desplazables (el ancho de ruedas se puede mover) hizo el recorrido completo, entre Segovia y Valladolid, para probar los cambiadores de anchos de Valdestillas y La Pilarica. Fue un éxito, según el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) .
Ahora mismo, además de tirar cables, y concluir el cambiador de Chamartín, los trabajos están las estaciones, donde los técnicos montan los centros de mandos desde donde se controlará la línea: velocidades, semáforos, cambios de agujas, señalización, comunicaciones...
Dos meses de pruebas
Este mes de octubre habrán concluido todas las obras y comenzarán las pruebas de seguridad. Adif hará las suyas y en la segunda quincena de noviembre ya permitirá a Renfe que realice también las comprobaciones finales con los trenes que harán el recorrido a partir del 22 de diciembre.
Menos trabajadores
Desde marzo hasta septiembre, las obras del AVE de Valladolid han estado al máximo apogeo, con más de 450 obreros trabajando durante las 24 horas del día a tres turnos para llegar a tiempo con el encargo. Sin embargo, ahora quedan en el tajo menos de 100 empleados, centrados en labores eléctricas y de comunicaciones.


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