El ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, admitió ayer en el Congreso que el Gobierno está estudiando, entre otras medidas, la «castración química» para tratar de «reeducar» a los violadores que salen a la calle tras cumplir su pena de cárcel.
El titular de Justicia explicó que el Ejecutivo trabaja en un plan para este tipo de delincuentes sexuales después de la polémica surgida por la salida de prisión del violador del Vall d’Hebrón, excarcelado al cumplir 16 años por otras tantas violaciones.
Medidas posdelictivas
Estas iniciativas se enmarcarían, según Bermejo, entre las medidas posdelictivas que se barajan para prevenir una eventual reincidencia de delincuentes de difícil reinserción. Entre ellas figuran tratamientos terapéuticos obligatorios o la libertad vigilada, por ejemplo. Bermejo recordó que en la reforma de la Ley del Código Penal que se está tramitando en las Cortes ya se incluyen dos tipos de medidas posdelictivas: para los delincuentes habituales y para los reincidentes.
En referencia al violador del Vall d’Hebrón, el ministro subrayó que fue condenado de acuerdo al Código Penal de 1973, por lo que «no había ninguna posibilidad de aplicar medidas posdelictivas en la dirección adecuada».
El pasado mes de junio, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, defendió la castración química para los delincuentes sexuales tras conocerse la noticia de que un médico de una cárcel había suministrado Viagra a un pederasta reincidente.
El Gobierno británico ya ofrece en la actualidad a violadores, pederastas y otros delincuentes sexuales la posibilidad de someterse voluntariamente a la castración química. En Francia funciona un sistema similar de manera experimental desde 2005.
En qué consiste el tratamiento
La denominada castración química consiste en suministrar al paciente sedantes neurolépticos e inhibidores de la testosterona para reprimir sus impulsos sexuales. Esta técnica se aplica en nuestro país de manera voluntaria a los reclusos que lo soliciten como vía para redimir su pena de cárcel. En ningún caso, este tratamiento se aplica de forma definitiva en nuestro país. Más de un 6% de los reclusos españoles son delincuentes sexuales.
Alternativas
Pulseras: Al igual que ocurre con los maltratadores, en nuestro país algunos delincuentes sexuales en libertad llevan pulseras dotadas de un sistema GPS para tenerlos localizados.
Escarnio: Algunos Estados de EE UU hacen públicos los nombres y las direcciones de los delincuentes sexuales. Además, los pederastas deben registrarse en una base de datos en Internet.
Capital: Los delitos de índole sexual, incluidas las violaciones, se castigan con la pena de muerte en diversos países, principalmente en aquellos en los que impera la ley islámica.


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