En una esquinita del segundo piso del mercado de Antón Martín se esconde un pequeño tesoro japonés: un puesto que trae al centro de Madrid delicias y objetos del país asiático y que, a diferencia de la mayor parte de puestos de venta japoneses en la ciudad, no es nada caro.
En la tienda se pueden encontrar ingredientes como la soja, condimentos picantes, algas de varios tipos para hacer sushi y polvo para cocinar sopa de miso, entre otros. Además venden todo tipo de comida japonesa preparada. Obviamente, venden sushi, pero también otros alimentos más difíciles de encontrar en Madrid como las bolas de arroz con ciruela que los japoneses acostumbran a comer en el desayuno. «Damos clases de comida japonesa y hacemos masaje shiatsu», cuenta Yoka Kamada, la dueña del local, una japonesa amante de España y de su novio madrileño, por el que eligió Madrid para asentarse.
Además, en la tienda venden todos los utensilios necesarios para cocinar platos nipones, como el ojitzu, un pintoresco recipiente de madera de bambú que conserva el arroz en perfecto estado. Pero Yoka no se queda en la comida, y trae de su país, para vender también, artesanías, abanicos y hasta los famosos zapatos con plataforma llamados gueta, que las japonesas utilizan con el kimono. «Tenemos, por ejemplo, estos calcetines», agrega Yoka mientras muestra unos calcetines rarísimos con una división entre los dedos.
Hay más: monederos, papeles para hacer origami, campanillas y hasta bolsitas con carbón natural que se ponen en los zapatos para eliminar el mal olor en los pies.


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