Los talibanes se atribuyeron la responsabilidad del ataque, el más letal en Afganistán desde que el movimiento integrista islámico fuera derrocado por sus apoyos a Al Qaeda tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra Estados Unidos.
La explosión la provocó un suicida, vestido con uniforme militar, que se acercó al vehículo que llevaba a personal del Ejército Nacional Afgano a su trabajo y detonó su chaleco explosivo, dijo el Ministerio de Defensa.
El autobús se partió por la mitad a causa de la explosión y las ventanas de los locales comerciales de alrededor quedaron destrozadas.
Policías y soldados subían los cadáveres a vehículos del Ejército. Los residentes ayudaban a las fuerzas de seguridad a retirar los restos de carne y a guardarlos en bolsas de plástico.
Un niño que lloraba junto al cordón policial dijo que estaba buscando a su padre, quien vendía cigarrillos en un carro cerca del lugar de la explosión.
'La explosión ocurrió justo después de que un grupo de soldados del Ejército Nacional Afgano subiera al autobús', dijo Mohammad Zaher, un testigo que resultó con cortes en sus manos y frente debido a los cristales que arrojó la explosión.
'Escuché un gran estruendo. Vi el bus (...) destruido', dijo Ahmad Walid, un testigo. 'Vi varios cuerpos de personal militar que eran retirados del lugar junto a cadáveres de algunos obreros que estaban sentados en la plaza. El Ejército y la policía llegaron muy tarde', agregó.
El presidente Hamid Karzai condenó el ataque, que según dijo dejó 28 militares y dos civiles muertos.
'Fue un acto de extrema cobardía de parte de quienes lo cometieron. No cabe duda que quien lo hizo es contrario a la gente, a la humanidad y definitivamente se opone al Islam', declaró Karzai a periodistas en su palacio.
'(Es) algo que condenamos en los términos más duros posibles y algo que nos indica que la guerra contra el terrorismo debe continuar con mucho vigor', señaló, hablando en inglés.
Los insurgentes talibanes han evitado los ataques convencionales a gran escala contra las fuerzas afganas y extranjeras desde que sufrieron muchas bajas el año pasado.
En cambio, los rebeldes han recurrido a atentados suicidas y bombas en el camino, que buscan convencer al afgano medio de que su Gobierno y sus aliados occidentales son incapaces de brindarles seguridad.
En junio, un atentado con bomba contra un bus que transportaba a agentes de la policía dejó 24 muertos en Kabul.
/Por Sayed Salahuddin/.*.


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