El marroquí Jamal Zougam, uno de los presuntos autores materiales de los atentados del 11-M y dueño del locutorio de Lavapiés (Madrid) registrado tras la masacre, admitió ayer que tuvo «relación comercial esporádica» con Abu Dahdah, supuesto líder de la célula de Al Qaeda en España, y trató de desvincularse de la masacre diciendo que le detuvieron «sin saber nada».
Zougam, actualmente en prisión, declaró como testigo ante el tribunal que juzga a 24 presuntos integrantes de la célula de Al Qaeda, culpable del 11-S. El juez le interrumpió cuando trató de declararse inocente: «Limítese a contestar al fiscal», le dijo.
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