A 48 horas de la semifinal contra el número uno del mundo, Roger Federer, el día de ayer fue uno más para Rafa Nadal.
Siguió con su rutina habitual, comió mientras veía el partido entre Puerta y Cañas..., pues el manacorí está sereno porque «hay que salir a la pista y dar el 100% y, pase lo que pase, estar tranquilo conmigo mismo». Convencido de que ha hecho un gran torneo, es consciente de que mañana se enfrentará al mejor: «Me gusta todo de él. Es el jugador más completo del mundo. Le quitaría cualquier cosa, la derecha, el revés cortado, la volea...».
Por las tardes, después de cumplir con su rutina, el manacorí se encierra en su hotel, donde ve películas en DVD o juega con la videoconsola, y suele cenar por los alrededores. Todo para mantener la concentración.
Hoy, Nadal espera la llegada de sus padres, que han viajado a París para vivir con el joven esta semifinal, que coincide con su 19 cumpleaños.
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