¿La razón? Parecerse a Madeleine McCann, la niña secuestrada en Portugal hace casi cuatro meses.
Su rostro fue captado por la cámara de Clara Torres, una albaceteña, el pasado 31 de agosto.
Al creer que se trataba de Madeleine, la española hizo llegar la fotografía a la Policía y desató las alarmas de la prensa y hasta de la Interpol.
Sin embargo, Bushra Binhisa, una niña bereber de cinco años de edad, casi la misma que Madeleine, lleva una vida que poco tiene que ver con la de la familia de los médicos británicos.
Olivareros de la zona del Rif
La televisión británica consiguió ayer después de una búsqueda frenética localizar su hogar, en la zona del Rif, en el norte de Marruecos, y entrar en su casa.
Allí les recibieron sus padres y la propia Bushra.
Su padre es olivarero de profesión y en su espartano hogar los Binhisa no tienen ni luz eléctrica ni agua corriente.
Bushra es la menor de cuatro hermanos y la única rubia de la familia.
Ese color de pelo, aunque no es el que prevalece en Marruecos, no es infrecuente entre los bereberes.
El desmesurado interés de la prensa, confesaron los padres de la niña en las imágenes televisivas, les pilló completamente desprevenidos.


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