Ocho años ahí y nadie se había dado cuenta. En la reja que hay junto a la puerta de Campanillas de la catedral de Sevilla reza esta leyenda.
En la misma época en la que se produjo el asesinato del concejal de
Ermua, las rejas de la catedral de Sevilla fueron desmontadas y
restauradas en su escuela taller.

Parece
que alguien quiso expresar su rabia y su dolor, y en la forja grabó
esta frase. En Forja XXI, la escuela, aseguran que nunca firman los
trabajos que realizan en el templo. Dicen que se escribió sin su
consentimiento y que la quitarán.

Pablo Mestre: «Es que lo miro todo»
Este joven estudiante de Historia, al que le apasiona la catedral,
muestra en la foto el sitio exacto donde puede leerse la hasta ahora
secreta inscripción. La descubrió el lunes, mientras guardaba cola para
ver el cuerpo incorrupto de San Fernando.
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