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Aznar pidió ayuda a Bush para cambiar la opinión pública española sobre Irak

  • El País desvela el acta de una conversación entre Bush y Aznar.
  • Bush quería invadir Irak hubiera o no una resolución de la ONU.
  • "Hay que deshacerse de Sadam", dijo el presidente americano.

El sábado 22 de febrero del 2003, cuatro semanas antes de la invasión de Irak, George W. Bush y el entonces presidente español, José María Aznar, mantuvieron un encuentro en el rancho de Crawford, Texas, con la posible guerra contra Sadam Hussein como principal centro de interés de sus conversaciones.

El diario El País desvela este miércoles el acta de la reunión entre ambos mandatarios que refleja la disposición de Bush de invadir Irak en el mes de marzo de ese año hubiera o no una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. "Hay que deshacerse de Sadam. Quedan dos semanas. En dos semanas estaremos militarmente listos. Estaremos en Bagdad a finales de marzo", sentenció el presidente norteamericano que auguró una victoria "sin destrucción". Mientras, José María Aznar destacó la importancia de "contar con una resolución. No es lo mismo actuar con ella que sin ella".

Aznar pidió paciencia a Bush

"Mi paciencia está agotada. No pienso ir más allá de la mitad de marzo", contestaba un Bush muy decidido a lo que el presidente español respondía: "No te pido que tengas una paciencia infinita. Simplemente que hagas lo posible para que todo cuadre".

Aznar dijó que estaba cambiando la política seguida en España en los últimos 200 años

Por otra parte, José María Aznar pidió ayuda a Bush para que en España se cambiara de opinión ante el inminente conflicto bélico. "Necesitamos que nos ayudéis con nuestra opinión pública", indicó Aznar que, posteriormente, y ante el anuncio de Bush de la nueva resolución que pensaba presentar ante la ONU, se ofreció a difundir en Europa los planteamientos políticos de Washington, tal y como haría también el entonces presidente británico, Tony Blair.

"Estamos cambiando la política española"

Aznar justificó lo que ocurría en España subrayando que su Gobierno estaba "cambiando la política que el país había seguido en los últimos 200 años".

Durante la conversación, también se puso de manifiesto que ambos dirigentes no esperaban mucho del trabajo de los inspectores que se habían dirigido a Irak en busca de armas de destrucción masiva.

Además, como informa El País, en la reunión se mantuvo un charla telefónica a cuatro bandas con Blair y con el presidente italiano, Silvio Berlusconi. El acta, que había permanecido en secreto hasta este miércoles, fue redactada por el embajador de España en Washington, Javier Rupérez, presente en el encuentro ya que hizo de intérprete de Aznar.


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Dice ser juanito
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Dice ser juanito, 26.09.2007 - 22.44h

EL PAIS DESVELA, QUE FACILIDAD TIENE PARA ENCONTRAR LA INFORMACION QUE LE INTERESA.

PERO PARA ENCONTRAR LA INFORMACIÓN DE LAS CONVERSACIONES DE ZP Y ETA, AHI NO ENCUENTRAN NADA .
SERÁ CASUALIDAD.

EL PAIS DIARIO ENGAÑABOBOS DE TITADA NACIONAL

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Dice ser Toni
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Dice ser Toni, 26.09.2007 - 22.45h

nada hombre, a tirar bombas a catalunya y pais asco y se acavo los "terroristas" , y con ellos los votos sociatas, de este nazi y el lame culos falanguista n me extrañaria nada!

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Dice ser ya vale
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Dice ser ya vale, 27.09.2007 - 00.43h

Si, es cierto los españoles en gran mayoria estamos en contra de muchas cosas, la guerra, los asesinatos de animales, la realeza, los supersupersueldos de los politicos, etc.etc. el problema es que no nos hacen ni puñetero caso, solo estamos para costearles los gastos absolutamente a todos los politichuchos que nos gobiernan, y de estos dos engendros de la naturaleza, ya lo sabe todo el mundo lo que son.

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Dice ser J. Martinez
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Dice ser J. Martinez, 27.09.2007 - 01.28h

Sres. Sras. Stas. y Srtos.

Leer lo que os pongo por bajo y verais por que; "el querer aseniar a Sadam" el guerrero de Bush y el invecil colaborador toca huvos de Aznar. Persona esta que tendria mas futuro vendiendo detergentes y boligrafos en la C/. Postas de Madrid y boca del metro de la puerta del Sol.

Invecil creido "AZNAR"

Leer esta informacion, tambien muy interesante:

La complicidad murio con el.

La Jornada
Lo hicimos callar. El momento en que el encapuchado verdugo de Saddam jaló la palanca que abrió la trampa de la horca en Bagdad, la mañana del sábado, los secretos de Washington quedaron a salvo. El vergonzoso, excesivo y oculto poder militar que Estados Unidos y Gran Bretaña dieron a Saddam durante más de una década sigue siendo la historia terrible que nuestros presidentes y primeros ministros no quieren recordar. Ahora Saddam, quien sabía la verdadera dimensión de ese apoyo occidental que le permitió perpetrar algunas de las peores atrocidades desde la Segunda Guerra Mundial, está muerto.

Se ha ido el hombre que personalmente recibió ayuda de la CIA para destruir al Partido Comunista de Irak. Después de que llegó al poder, la inteligencia estadunidense le daba a sus serviles colaboradores la dirección en que vivían comunistas, tanto en Bagdad y como en otras ciudades, con el fin de desbaratar la influencia que tenía la Unión Soviética sobre Irak. Los mujabarats de Saddam visitaban cada hogar, arrestaban a todos sus ocupantes y luego los asesinaban. Los ahorcamientos públicos eran para los saboteadores; para los comunistas, sus esposas e hijos se reservaba un trato especial: torturas extremas antes de ser ejecutados en Abu Ghraib.

Existe en todo el mundo árabe la evidencia de que Saddam sostuvo una serie de reuniones con funcionarios estadunidenses de primer nivel antes de su invasión a Irán de 1980. Tanto él como el gobierno estadunidense estaban convencidos de que la república islámica se derrumbaría cuando Saddam enviara a sus legiones al otro lado de la frontera, por lo que el Pentágono recibió instrucciones de dar asistencia a la maquinaria militar iraquí proveyendo inteligencia sobre las técnicas de batalla de los iraníes.

Un helado día de 1987, no muy lejos de Colonia, me reuní con un traficante de armas alemán, quien inició esos primeros contactos directos entre Washington y Bagdad por órdenes de Estados Unidos.

"Señor Fisk, muy al principio de la guerra, en septiembre de 1980, fui invitado a ir al Pentágono", dijo. "Ahí, me entregaron las más recientes fotos satelitales que Estados Unidos había tomado del frente iraní. Podía verse todo en esas imágenes. Había emplazamientos de artillería iraní en Abadan y detrás de Jorramshar, trincheras en la ribera este del río Karun, barricadas antitanque ­miles­ a todo lo largo de la frontera iraní hacia el Kurdistán. Ningún ejército podía desear más que esto. Yo llevé esos mapas en un avión de Washington a Francfort y de ahí me trasladé directo a Bagdad en uno de Iraqui Airways. ¡Los iraquíes estaban muy pero muy agradecidos!"

En ese entonces yo cubría la guerra con los comandos de avanzada de Saddam, bajo las granadas iraníes, y ahí noté que los militares iraquíes alinearon sus fuerzas de artillería en posiciones muy alejadas del frente de batalla, lo que decidieron con base en los detallados mapas de las posiciones iraníes con que contaban.

Sus bombardeos contra Irán en las afueras de Basora permitieron que los primeros tanques iraquíes cruzaran el río Karun en sólo una semana. El comandante de esa unidad de tanques alegremente rehusó decirme cómo fue que adivinó cuál era el único puente que el ejército iraní no tenía defendido. Hace dos años nos encontramos de nuevo, en Ammán, y sus subalternos lo llamaban "general", rango que Saddam le concedió después de ese ataque de tanques al este de Basora, cortesía de la información de inteligencia de Washington.

La historia oficial iraní de la guerra de ocho años con Irak registra que la primera vez que Saddam usó armas químicas fue el 13 de enero de 1981. El corresponsal de Ap en Bagdad, Mohamed Salaam, fue llevado a ver el lugar en que se consumó la victoria militar iraquí al este de Basora.

"Comenzamos a caminar y a contar los cuerpos", relató. "Caminamos kilómetros y kilómetros en esa mierda de desierto, contando. Cuando llegamos a alrededor de 700, perdimos la cuenta y tuvimos que comenzar de nuevo... Los iraquíes habían usado, por primera vez, una combinación: gas nervioso que paralizaría los cuerpos de sus enemigos y gas mostaza para ahogarlos desde los pulmones, por eso es que todos habían vomitado sangre".

En ese momento los iraníes denunciaron que Estados Unidos había dado ese terrible coctel a Hussein y Washington lo negó. Pero los iraníes tenían razón. Las largas negociaciones que llevaron a la complicidad de Estados Unidos en esta atrocidad continúan siendo un secreto. Se sabe que el ex secretario de Defensa estadunidense Donald Rumsfeld era en ese momento uno de los punteros del presidente Ronald Reagan. Seguramente Saddam conocía a detalle esta historia.

Pero un documento del Senado que pasó casi desapercibido, titulado "Las exportaciones de agentes químicos y biológicos para uso dual y relacionado con actividades bélicas y su posible impacto en la salud durante la Guerra del Golfo Pérsico", afirmaba que antes de 1985 y posteriormente, compañías estadunidenses mandaban cargamentos de agentes biológicos a Irak. Estos incluían el bacilus antracis, que produce el ántrax y el escerichia coli (E. coli).

Dicho reporte del Senado concluía: "Estados Unidos ha proveído al gobierno de Irak con materiales de 'uso dual' que ayudaron al desarrollo de programas de armamento químico, biológico iraquíes, y programas misilísticos, incluyendo elementos para la construcción de una planta química de producción de agentes, dibujos técnicos y un programa para la elaboración de equipo para la guerra química".

El Pentágono tampoco ignoraba hasta qué grado Irak usaba armas químicas. En 1988, por ejemplo, Saddam dio personalmente permiso al teniente coronel Rick Francona para visitar la península de Fao después de que las fuerzas iraquíes recapturaron esta zona que los iraníes habían tomado. Francona era un oficial de inteligencia defensiva de Estados Unidos, y uno de los 60 funcionarios estadunidenses que secretamente daba información sobre los movimientos militares de Irán a miembros del estado mayor iraquí.

El reporte que Francona hizo a su regreso a Washington decía que los militares iraquíes habían usado armas químicas para lograr su victoria. El encargado de la inteligencia de la defensa en ese entonces era el coronel Walter Lang, quien dijo que el hecho de que los iraquíes usaran gas en el campo de batalla "no es asunto que nos preocupe profundamente, desde un punto de vista estratégico".

Yo, sin embargo, vi los resultados. En un largo tren hospital, que volvía a Teherán del campo de batalla, encontré a cientos de soldados iraníes que tosían sangre y moco que provenía de sus pulmones. Los vagones apestaban tanto a gas que tuve que abrir las ventanas. Tenían los brazos y la cara llenos de pústulas en las cuales, en momentos, crecían nuevas ampollas. Muchos presentaban quemaduras espantosas. Esos mismos gases después fueron usados contra los kurdos de Halabja. No es sorpresa que Hussein haya sido juzgado en Bagdad primordialmente por una matanza de chiítas,y no por sus crímenes de guerra contra Irán.

Aún no sabemos ­y tras la ejecución de Saddam quizá nunca sepamos­ la magnitud de los créditos que Estados Unidos concedió a Irak desde 1982. El primer tramo, la suma que se pagó por armamento estadunidense proveniente de Jordania y Kuwait, fue de 300 millones de dólares. Para 1987, a Saddam se le había prometido un crédito por mil millones de dólares. En 1990, justo antes de la invasión a Kuwait, el comercio entre Irak y Estados Unidos había crecido a 3 mil 500 millones de dólares al año.

Presionado por el secretario de Estado, el mismo James Baker cuyo reporte pretende sacar a George W. Bush de la catástrofe, concedió nuevas garantías de préstamo a Irak por mil millones de dólares.

En 1989, Gran Bretaña, que también estaba dando ayuda militar secreta a Saddam, garantizó 250 millones de libras esterlinas a Irak poco después del arresto, en Bagdad, del periodista de The Observer Farzad Bazoft. El reportero estaba investigando la explosión de una fábrica en Hilla que estaba usando los mismos componentes químicos enviados por el gobierno de Estados Unidos, y quien posteriormente fue ahorcado en prisión.

Un mes después de la detención de Bazoft, William Waldegrave, ministro de la Oficina del Exterior, señaló: "Dudo que exista, en algún otro lugar del mundo, otro posible mercado a una escala similar a ésta en la que Reino Unido esté tan bien posicionado, siempre y cuando juguemos nuestras cartas diplomáticas correctamente... Unos cuantos Bazofts más u otro brote de opresión interna lo harían más difícil".

Aún más repulsivas fueron las observaciones del entonces primer ministro adjunto, Geoffrey Howe, en lo referente a relajar el control sobre la venta de armas británicas para Irak. Guardó este secreto, según escribió, porque "se vería muy cínico si tan pronto como expresamos nuestra repulsión por la forma en que se trató a los kurdos adoptamos un enfoque más flexible a las ventas de armas".

Saddam conocía también los secretos en torno al ataque contra el USS Stark cuando, el 17 de mayo de 1987, un jet iraquí lanzó una ráfaga de misiles contra una fragata de Estados Unidos, matando a más de una sexta parte de la tripulación de la nave, que estuvo a punto de hundirse. El gobierno estadunidense aceptó la disculpa de Hussein, quien alegó que el navío fue confundida con un barco iraní. Además, se le permitió a Saddam negar el permiso para entrevistar al piloto iraquí.

Toda la verdad murió con Saddam Hussein en la ejecución que tuvo lugar en Bagdad la madrugada del pasado sábado. Muchos en Washington deben haber suspirado con alivio, una vez que el viejo quedó silenciado para siempre.

© The Independent

Traducción: Gabriela Fonseca



EL ASESINO NO ESTABA SOLO!

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