Una de sus obras podría quedarse allí para siempre. La voluptuosidad del escultor colombiano Fernando Botero se ha apoderado de Berlín, y una quincena de sus estatuas distribuidas entre la emblemática Puerta de Brandeburgo y la explanada del Lustgarten hacen ya las delicias del público.
La muestra, que será inaugurada oficialmente hoy, ha suscitado una avalancha de visitantes, que se fotografían estos días frente a la Mujer Tumbada o Adán y Eva, a los pies del Altes Museum, un hecho ante el cual el pintor y escultor colombiano se declara «feliz».
«No me importan que las toquen, al contrario», afirmó Botero al presentar la exposición a los medios de comunicación, «porque participan del placer que yo siento haciéndolas».
El Caballo 06, un monumental equino de más de cuatro metros de altura, ha levantado polémica. La posibilidad de que esta pieza se quede definitivamente frente a la puerta de Brandeburgo ha sido calificada por la diputada democristiana Monika Grütters, de «abuso de espacio público».


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