Un análisis realizado durante 17 años a 10.000 funcionarios mostró que aquellos que reducían el sueño de siete a cinco horas o menos cada noche tenían 1,7 veces más riesgo de morir por cualquier causa y más del doble de padecer una muerte de origen cardiovascular.
Los peligros de la vida moderna
Los resultados destacan el peligro de los estilos de vida modernos, plagados de ocupaciones, señaló Francesco Cappuccio, profesor de Medicina Cardiovascular de la University of Warwick, en la conferencia anual de la Sociedad Británica del Sueño, en Cambridge (Reino Unido).
Dormir consistentemente alrededor de siete horas por noche es óptimo para la salud"
El estudio del equipo de Cappuccio, que fue financiado por los gobiernos británico y estadounidense, es el primero en relacionar la duración del sueño con las tasas de muerte. Para ello, se observó los patrones de sueño de participantes de entre 35 y 55 años en dos momentos de sus vidas, entre 1985-1988 y 1992-1993, y luego controló su mortalidad hasta 2004.




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