Sólo hubo daños materiales. Rafael Romero se quedó ayer sin su Nokia N-91. A las 3.30 horas la batería estalló en la mesita de noche de su mujer.
«El olor era asfixiante», explica. Un humo azul verdoso llenó la habitación del matrimonio, que se despertó con el ruido. A pesar del «susto», apagaron el fuego que se originó y que afectó al plafón de la mesita de noche. Abrieron la ventana y accionaron un ventilador para limpiar el aire del dormitorio.
Retiraron la cama para que el humo no la afectase y despertaron a su hija, de tres años. A las 4.30 horas todo había terminado, pero no volvieron a pegar ojo, pensando en «lo que podía haber pasado» si no se llegan a despertar.
A Rafael le puede la indignación. «No había escuchado que Nokia hubiera informado de problemas con algunas baterías», afirma. Ha intentado llamar al teléfono de información de la empresa (902 404 414), pero «nunca lo cogen». «Deberían informarme si compro algo defectuoso, que para eso tienen mis datos», añade. Ahora, estudian presentar una demanda.


El Estado pagará el rescate de Bankia en efectivo con emisiones del Tesoro
Ordoñez dice que el Gobierno no quiere que hable de Bankia
Bruselas estudia dar un año más a España para cumplir el objetivo del 3% del déficit
Torres entra en escena en el amistoso ante Corea
RIM busca un nuevo camino para Blackberry
Aguirre anuncia que se bajará el sueldo de nuevo
No hay límite de edad para los anticonceptivos hormonales
Kiko Veneno: "Todos los que han construido este sistema deberían dimitir"
¡Sé el primero en hacerlo!