El presidente venezolano, Hugo Chávez, quiere que los relojes del país petrolero sudamericano se atrasen media hora y desea que se haga en un tiempo récord: el próximo lunes.
Sin embargo, hasta ahora, ni su propio equipo de Gobierno está seguro de si el cambio se realizará ese día o cuándo podría aplicarse exactamente.
A mí no me importa que me llamen loco
"A mí no me importa que me llamen loco. (...) Que me digan lo que les dé la gana", decía Chávez el domingo pasado en su programa semanal de radio y televisión.
El mandatario ha alegado que el ajuste beneficiará a los niños porque podrán levantarse para ir al colegio con la luz del día en lugar de antes del amanecer.
"Se han estado burlando de mí. Yo no soy ni siquiera el culpable, a mí me lo recomendaron y yo dije sí, me gusta la idea", agregó.
La idea parece razonable para los venezolanos, pero el intento de implantar el cambio con poca publicidad y la falta de educación pública han incrementado las dudas sobre cuánto ha pensado Chávez la idea antes de lanzarla.




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