La práctica de la
compra-venta de bebés es conocida en China, pero las autoridades han llegado a la conclusión de que la
pobreza hace que muchas parejas
conciban hijos con el único objetivo de venderlos a redes de tráfico ilícito de bebés.
El último caso conocido lo desvela el periódico 'Nuevo Pekín'. La red que ha sido desmantelada utilizaba un
ferrocarril que cruza el país de sur a norte para vender niños a los traficantes.
Los intermediarios logran un alto beneficio
Los vendedores son
familias pobres, de etnias minoritarias que habitan en pueblos y aldeas de
zonas montañosas aisladas. Reciben 3.000 yuanes (
300 euros) por una hija, y hasta 5.000 yuanes (500 euros) si es niño.
El precio se multiplica luego;
los compradores pagan hasta 20.000 yuanes (2.000 euros) por los pequeños.
La última operación de la policía china ha acabado con
47 traficantes de menores en la cárcel. Alguno de ellos llegó a vender a los mellizos de un hermano, a su hija y a su nieta.
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