Al sorber la sangre de sus victimas deja un pequeño parásito en la sangre, el plasmodium, que devora primero las células del hígado y que luego coloniza los glóbulos rojos causando una de las enfermedades más antiguas del mundo, la malaria.
La búsqueda de una vacuna con la que poner freno definitivo a una enfermedad que estuvo a punto de erradicarse en los años 50 y 60 y que ha vuelto a dispararse recientemente es uno de los grandes retos de la ciencia.
La balanza se ha inclinado hasta el momento del lado del parásito, que ha sabido mutar y hacerse resistente a los diversos medicamentos con los que se le ha querido combatir. Se calcula que el plasmodium causa actualmente un millón de muertos anuales, el 90% de ellos en África, y que cada ano 300 millones de personas contraen la enfermedad.
En la actualidad, casi un centenar de equipos científicos de diversas partes del mundo trabaja en una forma un otra de vacuna. Hasta quince de ellas se hallan actualmente en fase de desarrollo.
La más avanzada en ese proceso, la llamada RTS,S, es fruto de la investigación de los laboratorios estadounidenses Smith Kline Biologicals.
La vacuna trabaja impidiendo la llegada del parásito al hígado.
Después de unas ensayos iniciales con voluntarios en Estados Unidos y Bélgica, y de otros posteriores en Gambia, la vacuna se prueba ahora en Mozambique.
En ese país, el 40% de las personas hospitalizadas tienen malaria, que a su vez causa un 30% de las muertes.
El gobierno de ese Mozambique, al igual que otros países cercanos como Zambia, tiene en marcha un programa nacional de erradicación de la malaria.
Eficacia parcial
El encargado de llevar a cabo los ensayos de la RTS,S en un grupo de control de 2.000 niños de entre dos y cuatro años, es el centro español de investigación de Manhica, en Mozambique, creado por el español Pedro Alonso en 1996, y en el que también colabora el Ministerio de Sanidad mozambiqueño.
En abril de 2007 concluyó su cuarto año de seguimiento, cuyos resultados aún no se han hecho públicos.
Se estima, como asegura Pedro Aide, doctor investigador del centro que 20 minutos tuvo ocasión de conocer a su paso por Mozambique con la expedición de Rumbo al Sur, que la vacuna tiene un 45% de efectividad a la hora de prevenir la infección y un 30% de éxito cuando se inocula en personas que ya han desarrollado la enfermedad.
El centro de Manhica trabaja también ahora con una muestra de 220 niños menores de un año, para probar su efectividad en los más pequeños.
La RTS,S no erradicará la enfermedad completamente, pero representa un paso de gigante en una larga serie histórica de fracasos que podría ahorrar cientos de miles de vidas cada año.
Es, además, especialmente efectiva contra la malaria falciparum, la cepa más letal de la malaria y la más habitual en Mozambique.
Si los resultados se confirman, pronto podría comenzar la experimentación a mayor escala en otros países cercanos. La vacuna, asegura Aide, podría estar disponible en el mercado en el ano 2015-2016.
Cuando salga, un pedacito de ella llevará acento español.


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