Intentando conseguir más tiempo para permitir que su estrategia funcione, Bush aceptó las recomendaciones de su principal comandante en Irak para una retirada limitada de cerca de 20.000 soldados antes de julio.
En un discurso transmitido en el horario de mayor audiencia, Bush también dejó clara su visión de que su país necesitará una importante participación en Irak en los años próximos y dijo que el Gobierno de Bagdad necesitaba 'una relación duradera con Estados Unidos'.
Esa afirmación hará más difícil que la mayoría de los ciudadanos estadounidenses, que se oponen a la guerra y a su política en Irak, y los demócratas que controlan el Congreso acepten el discurso de Bush.
'Debido a la cantidad de éxito que estamos viendo en Irak, podemos comenzar a visualizar el regreso de los soldados a casa', declaró Bush después de que el general David Petraeus testificó ante el Congreso durante dos días, subrayando las profundas divisiones entre los partidos ante a la guerra.
Con un tono sobrio y mesurado, Bush reconoció la frustración de los estadounidenses con la guerra, pero insistió en que se han logrado avances. Su discurso de 18 minutos fue la pieza clave de su ofensiva de relaciones públicas que busca aminorar las demandas de una retirada más rápida desde Irak.
La reducción parcial disminuirá la fuerza de 169.000 hombres, al nivel de soldados que Estados Unidos tenía en Irak antes de que Bush ordenara un gran despliegue adicional en enero.
Eso llevó a los demócratas críticos de Bush a acusar al Gobierno de intentar engañar al pueblo estadounidense y hacerle creer que estaba respondiendo al sentimiento contra la guerra, cuando en realidad no estaba realizando ningún cambio fundamental en su postura.
La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, dijo que Bush había anunciado 'una estrategia que sigue el actual rumbo y nos pone de camino a una guerra de 10 años'.
El presidente de Comité Demócrata Nacional, Howard Dean, lo llamó un 'truco de relaciones públicas para ganar tiempo' para una política fallida.
UNA BRIGADA FUERA ANTES DE NAVIDAD
Bush dijo que había aceptado la propuesta de Petraeus para retirar cinco de las 20 brigadas del Ejército de Estados Unidos que se encuentran en Irak antes de mediados de 2008 y que el ritmo de la reducción dependería del nivel de éxito en terreno.
El mandatario dijo que 5.700 marines y soldados regresarían al país antes de finales del próximo año.
Altos cargos estadounidenses se rehusaron decir exactamente cuántos soldados estarían involucrados en la eventual retirada, aunque Petraeus había recomendado que los niveles de tropas regresen al nivel anterior al despliegue adicional ordenado por Bush a comienzos de año.
/Por Matt Spetalnick y Tabassum Zakaria/.*.


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