Costumbre ancestral. Un lancero de San Muñoz (Salamanca), José Ángel García El Cañero, consumó ayer en Tordesillas (Valladolid) el sacrificio del Toro de la Vega, de nombre Enrejado.
El toro que iba a morir en este polémico festejo, que data de la Edad Media y que suscita la oposición de decenas de organizaciones, era Jaquerito, pero fue sustituido por un sobrero, Enrejado (520 kg), porque los tordesillanos dijeron que no daba la talla.
El Cañero, que estuvo en coma hace tres meses por golpearse en la cabeza, se tuvo que proteger con un casco y acabó con la vida del astado tras clavarle tres veces la lanza.
Unas 35.000 personas presenciaron el torneo, que comenzó a las 11.00 horas y duró media hora.
En contra
El pasado domingo, unas 600 personas se concentraron en Tordesillas para pedir a la Junta la prohibición de este festejo.


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