Miguel de Cervantes, el funcionario del rey que cobraba 3.000 'euros' al mes

Retrato Cervantes
'Cervantes y sus modelos', óleo sobre lienzo de Ángel Lizcano Monedero (1887). (Museo Nacional del Prado)

A partir de 1580, Cervantes entra de lleno en la corte de la Monarquía Hispánica. El alférez cautivo Miguel de Cervantes que llega a Madrid, que se acerca a Lisboa en 1580 siguiendo las huellas de Felipe II y las de sus influyentes secretarios, demanda una "merced" en pago a sus servicios prestados tanto en Italia como en Argel o por el Mediterráneo como espía. Ya no pretende una "patente de capitán" como en 1575, sino uno de los puestos vacantes en América.

Así se lo escribe a Antonio de Eraso en 1582 y así lo vuelve a solicitar –sin mucho éxito– en 1590 al Consejo de Indias concretando los puestos vacantes a los que aspira: la contaduría del Nuevo Reino de Granada, la gobernación de Soconusco (Guatemala), la contaduría de las galeras de Cartagena de Indias (Colombia) o el corregimiento en La Paz (Guatemala).

"Busque por acá en que se le haga merced". Con esta escueta respuesta, el Consejo de Indias insta a Cervantes a que busque por España un puesto de trabajo vacante para concederle la tan requerida merced, y que se olvide para siempre de los puestos vacantes en América. Así, 1590 será el final del "sueño americano" del literato.

Comisario de abastos, cobrador de impuestos y juez

Como juez ejecutor podía llegar a cobrar 550 maravedís por día, unos 3.000 euros al mes Desde la primavera de 1587, Miguel de Cervantes es comisario del rey, que necesita de nuevos funcionarios reales para la preparación de la Armada contra Inglaterra (1588). Y será en estos puestos vacantes andaluces en los que Cervantes encontrará su "merced": de comisario de abastos pasará a ser cobrador de impuestos (desde 1594) e incluso "juez ejecutor de Su Majestad", que se dedicaba al cobro de los impuestos atrasados.

Si el trabajo no era el más deseado –podemos imaginar–, el sueldo no estaba mal, pues como juez ejecutor podía llegar a cobrar 550 maravedís por día, el equivalente a unos 3.000 euros al mes, para hacernos una idea. Sin contar dietas.

Este será el camino de su supervivencia. Y también el camino para comenzar a formar una familia. En diciembre de 1584 se casa con Catalina Palacios, una joven toledana de tan solo 19 años natural de Esquivias. Ese mismo año, fruto de sus amoríos con Ana Franca, nacerá su única hija, Isabel. Desde su vuelta a Madrid, Miguel de Cervantes no ha dejado de frecuentar los círculos literarios del momento, cuyos protagonistas verán sus nombres escritos en la fábula poética Viaje del Parnaso, que publicará años después (1614), y cuyas obras se imprimirán con poemas laudatorios escritos por Cervantes.

Fruto de sus amoríos con Ana Franca, nacerá su única hija, Isabel. Cervantes estaba casado con Catalina Palacios Durante estos años de antesalas y de escritos oficiales, de peticiones y de puertas cerradas también dedicará su tiempo a la escritura de La Galatea. El 14 de junio de 1584 le vende al librero Blas de Robles el privilegio de impresión de la obra, fechado el 22 de febrero de ese mismo año, por 1.336 reales. Este es el único dinero que recibirá Cervantes por su obra.

Pero no solo en este libro de pastores, que vio la luz en 1585 en Alcalá de Henares, puso Cervantes sus esperanzas, sino también en el teatro. Entre 1580 y 1587, el propio autor complutense confiesa que compuso más de 20 o 30 comedias con un cierto éxito en sus representaciones: "Que todas ellas se recitaron sin que se les ofreciese ofrenda de pepinos ni de otra cosa arrojadiza; corrieron su carrera sin silbos, gritas ni barahúndas".

Su ingenioso hidalgo cobra vida sobre el papel

Como sucediera con la imprenta, tampoco en el teatro el escritor es el dueño del texto, sino el "autor de comedias", el empresario que invertía su dinero en la representación de las mismas. Nada sabemos de nuestro autor, nada más que algunas conjeturas, desde el verano de 1600, cuando se despide de Sevilla, hasta el verano de 1604, ya instalado en Valladolid, donde se encuentra en esos momentos la corte. Este último será uno de los años más importantes de la vida de Cervantes, ya que en su Navidad se leyeron los primeros ejemplares de El ingenioso hidalgo don Quixote de la Mancha con un gran éxito.

En 1605, las reediciones se suceden (algunas de ellas, ilegales), y no solo se imprime en Madrid, sino también en Lisboa o en Valencia En 1605, las reediciones se suceden (algunas de ellas, ilegales), y no solo se imprime en Madrid, sino también en Lisboa o en Valencia, y los ejemplares se embarcan desde Sevilla con destino a Perú... y en las fiestas siempre aparecen personajes que representan a don Quijote y Sancho, como la que se celebra en Valladolid el 10 de junio de 1605 para celebrar el nacimiento del futuro Felipe IV.

Gracias a un incidente a las puertas de su casa la noche del 27 de junio: el asesinato del Gaspar de Ezpeleta, conocemos las costumbres de Cervantes y de su familia, las conocidas como las Cervantas, que no son otras que sus hermanas e hija, que viven con él y su esposa Catalina en Valladolid: "Entran de noche y de día algunos caballeros [...] de que en ello hay escándalo y murmuración, y especialmente entre un Simón Méndez, portugués, que es público y notorio que está amancebado con doña Isabel, hija del dicho Miguel de Cervantes".

Su hermana Andrea, al preguntarle sobre el oficio de su hermano, responde escuetamente: "Un hombre que escribe e trata negocios", y que "por su buena habilidad tiene amigos", que no son otros que hombres de negocios de dudosa respetabilidad. La familia Cervantes no se quedará mucho tiempo en Valladolid: el 24 de enero de 1606 se anuncia oficialmente el cambio de la corte a Madrid, y allí encontraremos a Cervantes y a su familia en los últimos años de su vida.

El 'Quijote' comienza a traspasar fronteras

Cervantes dedicará los últimos años de su vida a hacer lo que no había hecho nunca: publicarCon casi 60 años, Cervantes vuelve a Madrid, a la que fue su ciudad de juventud, a la ciudad de sus primeros estudios, la que le descubrió como escritor después del cautiverio de Argel y en la que morirá. Vuelve a la capital con toda su familia, que se reduce de manera dolorosa en los años siguientes: en 1609 muere Andrea, y dos años después, Magdalena.

Su hija, Isabel, casada con Diego Sanz de Águila, se había distanciado y en la casa terminaron por quedar solo Catalina y una sobrina, Constanza, hija de Andrea. Cervantes se instaló cerca de la calle Huertas, vecino de Lope de Vega, Góngora, Quevedo y tantos otros escritores.

Su llegada a la corte coincidirá con el triunfo del Quijote fuera de España: en 1607 se publica la edición de Bruselas, realizada por Roger Velpius, y un año después Robles sacará una nueva edición en el taller de Juan de la Cuesta; y son también los años de las primeras traducciones: inglés (1612), francés (1614)... Sin embargo, el enorme éxito del libro, dentro y fuera de España, no repercutirá en una mejora económica de Cervantes, ya que el privilegio de impresión lo había vendido a Francisco de Robles, según costumbre de la época.

Serán los escritores y lectores ingleses del siglo XVIII los que comenzarán a valorar el Quijote como una gran novela, una obra digna de ser imitada Son tiempos de nuevos sueños y de renovadas desilusiones, del deseo de acompañar al conde de Lemos en su corte literaria en Nápoles; son los años de volcarse en la vida en papel. Miguel de Cervantes dedicará los últimos años de su vida a hacer lo que no había hecho nunca antes, sobre todo después del éxito editorial del primer Quijote en 1605: a publicar.

La mayor parte de las obras cervantinas verán la luz en estos años, obras que ya tenía escritas o muy avanzadas en los años anteriores: las Novelas ejemplares (1613), Viaje del Parnaso (1614) y las Ocho comedias y ocho entremeses nuevos, nunca representados (1615) o la segunda parte del Quijote (1615).

Son también los años de incansable trabajo para terminar Los trabajos de Persiles y Sigismunda, una novela dentro del género bizantino; una obra de aventuras culta por la que Cervantes pensaba entrar en el Parnaso de las letras castellanas, ya que para él, como para el resto de sus coetáneos, el Quijote es un libro cómico, menor, que pertenece a un género de entretenimiento, como es el de los libros de caballerías.

Serán los escritores y lectores ingleses del siglo XVIII los que comenzarán a valorar el Quijote como una sátira, como una gran novela digna de ser imitada, la que pone las bases de la novela moderna.

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