Doce años después de poner patas arriba la ciudad de Nueva York, regresa a las pantallas uno de los personajes más carismáticos del cine de acción de los noventa: John McClane. El inevitable rostro de Bruce Willis vuelve a ser la imagen de la destrucción, de las explosiones y del humor negro característico de la saga.
En esta ocasión, McClane no está encerrado en un edificio, ni en un aeropuerto, ahora tiene que deshilvanar un complot que pone en peligro la integridad de Estados Unidos. Pero, como en las anteriores entregas, lo que realmente motiva a McClane es su familia. Si su mujer corría peligro en las dos primeras películas, en este caso es su hija adolescente –con la que no para de discutir– la que está en riesgo.
Acción de la de antes
La premisa fundamental con la que se creó esta cuarta parte de La jungla era recuperar la acción sin basarse en efectos especiales generados por ordenador. Es decir, a la vieja usanza, con especialistas y explosiones controladas.
Para dirigir esta aventura se eligió a Len Wiseman, responsable de Underworld y de su secuela. Wiseman toma así el relevo de John McTiernan, autor de la primera y tercera entrega de la saga.
* EE UU, 2006. Dir.: Len Wiseman. Int.: Bruce Willis, Timothy Olyphant, Justin Long. Dur.: 130 min.
El eterno poli turbio
John McClane no es el único agente de policía resacoso y truculento que ha interpretado Bruce Willis.
‘El último boy scout’ (1991). Joe Hallenbeck es un detective odiado por su familia que se ve involucrado en un asunto relacionado con una estafa deportiva.
‘Persecución mortal’ (1993). Aquí interpreta a Tom Hardy, descendiente de una saga de policías, pero también sobrino de un mafioso.
‘Sin city’ (2005). Hartigan puede que sea el único poli honrado de Sin City, y aun así pasa un largo tiempo en la cárcel acusado de violar a una menor.
‘16 calles’ (2006). Jack Mosley es un agente que tiene problemas con el alcohol. Por eso le dan una misión en principio sencilla, que le deparará algunas sorpresas.















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