Ha llegado tarde, pero por fin ha llegado. Ahora que toca volver al trabajo y prepararse para regresar al cole, el sol ha hecho acto de presencia en Vigo con más ganas que nunca. Y los vigueses no quisieron dejar escapar el que ha sido, con diferencia, el mejor fin de semana del estío. Ayer hubo lleno absoluto en los arenales y en las terrazas del centro no cabía ni un alfiler. Después del mal tiempo de este verano, había que apurar el bronceado para estrenar radiantes el nuevo curso.
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