Penalti dudoso y gol fantasma. El Barça logró ayer su primer triunfo en la Liga, después de superar, con polémica incluida, a un Athletic muy limitado. Sin desplegar un gran fútbol, Ronaldinho se encargó de meter el miedo en el cuerpo a los leones. A los nueve minutos el brasileño sacó una falta y coló el balón por la escuadra de Iraizoz. Ese tanto dio aún más confianza al Barça, que siguió atacando, aunque sin fortuna en los metros finales.
El colegiado Megía Dávila se encargó de cambiar la suerte del Barça al pitar un penalti inexistente sobre Henry. Ronaldinho no falló desde los once metros.
En la segunda parte Susaeta recortó distancias tras un error de Valdés, pero la alegría vasca duró poco porque un trallazo de Touré Yaya, que no llegó a cruzar la línea de gol, se convirtió en el 3-1 definitivo.


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