El Ejército libanés se hizo ayer con el control total del campamento de Nahar al Bared (norte del país), tras casi tres meses y medio de combates, con milicianos del grupo islámico radical Fatah al Islam.
Un total de 28 islamistas murieron al intentar huir del campamento, apoyados desde fuera por un comando formado por cinco o seis personas. En este intento de fuga murieron además cinco soldados libaneses que intentaban impedir la huida.
A pesar de que la crisis –han muerto más de 150 soldados– ha terminado aparentemente, el Ejército libanés continúa buscando a los combatientes huidos.
El primer ministro libanés, Fuad Siniora, calificó de victoria contra el terrorismo la toma de Nahar al Bared. Siniora aseguró que no había sido una guerra contra los palestinos, sino que «con la sangre de los mártires y la unión se ha vencido a Fatah al Islam».
Banderas y celebraciones
Miles de libaneses se concentraron en Abde, la última localidad antes de llegar a Nahar al Bared, y en Trípoli para celebrar con banderas del Libano, disparos al aire y canciones la caída del campamento. Incluso las carreteras, que sólo permiten el paso de vehículos militares, se colapsaron con una lluvia de flores y arroz.


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