Una, de escasa potencia, estalló en La Rioja. En plena operación retorno de las vacaciones, ETA reaccionó a la detención el sábado de cuatro de sus miembros más importantes (ver página 10) con el aviso de que había puesto cinco bombas en carreteras del norte. A las dos de la tarde la DYA de San Sebastián y al Diario de Teruel fueron alertados de que se habían colocado cinco artefactos que iban a explotar entre las 15 y las 17 horas.
Uno, de escasísima potencia que apenas levantó una polvareda y dejó un cerco de medio metro, estalló a las 16.25 h en el km 422 de la N-232, a la altura de Fuenmayor (La Rioja), cuando ya había sido cortada al tráfico. Tras el aviso se cortaron, además de la citada, el resto de vías: la AP-1 en dos km, entre Bergara y Mondragón (Guipúzoa); la N-1, en Rubena y Castañares (Burgos), del km 250 al 251; la A-67 (Santander-Palencia), en dos km, en Torrelavega (Cantabria), y la AP-68, en el km 115, en Armiñón (Cantabria).
Rastreo infructoso
El rastreo de los agentes de la Guardia Civil y de los tedax con apoyo canino acabó sin éxito y paulatinamente fueron abriéndose las vías. La última, a las 19.30 horas, fue la AP-68.
En la mayoría de casos se abrieron rutas alternativas, pero los avisos causaron en algunos puntos retenciones de hasta 7 kilómetros. La de ayer es la sexta acción de esta clase en los últimos tres años.


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