Quizá el resultado fue demasiado obeso y los castellonenses no merecieron tal castigo, pero el juego del Real Madrid, ahora líder de Primera, mereció algo parecido: 0-5 goleó al Villlarreal en un partido sobresaliente. De once años atrás queda el último resultado merengue a domicilio de ese tamaño.
No queda huella –parece– en el equipo de ayer del bodrio de la pretemporada ni del juego capelliano (aunque habrá que ver el producto final de la filosofía de Schuster, que ayer no se cabreó, claro). El técnico comienza a situarse y aclarar su pizarra: Diarra por detrás barriendo y la sociedad Guti-Sneijder al mando. Establecido ese triángulo, todo fue más fácil, gracias también al meñique de Raúl –¡quién te ha visto...!–, que encauzó el partido alcanzando un pase de Sneijder y mandándolo a la red.
27 millones ha costado el holandés, cuyos beneficios están siendo inmediatos: marcó ante el Atlético y ayer sentenció al Villarreal, con dos tantos, uno precioso de falta. Ya es Pichichi y de Beckham pocos se acuerdan. Van Nistelrooy y Guti completarían la goleada, cuando el Villarreal ya se había rendido.
Una pareja con futuro
Al principio de la temporada parecía que uno sería carne de banquillo: Guti o Sneijder. Finalmente, Bernd Schuster se ha decidido por alinear a ambos, guardándoles las espaldas con Diarra. Ayer, los tres realizaron un gran partido y tanto Guti como Sneijder marcaron. El holandés es el nuevo Pichici de Primera, con un tanto más (3) que Raúl, otro cuyo juego ha vuelto renacer. Ayer cazó al vuelo un gran pase de Sneijder para abrir el marcador.


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