Un sacerdote fundamentalista australiano de 54 años ha sido condenado a 8 años y medio de carcel tras ser declarado culpable de siete cargos de incesto y "sexo ilegal". Al parecer, mantenía relaciones sexuales con sus hijas de 15 y 13 años para enseñarles a ser buenas esposas, informa el diario The Sidney Morning Herald.
El hombre practicó el sexo con sus propias hijas durante casi una década, desde 1991 hasta que las chicas cumplieron 13 y 15 años. Dichas relaciones incestuosas se produjeron en diversos lugares, tales como el cobertizo, un prado, la parte trasera de un coche e incluso la casa de los abuelos de las niñas.
En la sentencia, el juez David Lovell afirma que el sacerdote "traicionó hipócritamente" su religión y sus principios. "Trataste a tus hijas como si fueran tu propiedad...usándolas para satisfacer tus deseos sexuales", sentenció el juez.
El condenado podrá estar en libertad condicional dentro de cuatro años.




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