Y es que con frecuencia, a la atleta vallisoletana no le ha acompañado la buena salud. Sufrió hace varios años hipertiroidismo y los médicos llegaron decirle que cabía la posibilidad de que no volviera a competir, pero se sobrepuso a todo, lo que aún otorga un mayor mérito a su brillante participación en Osaka, que dedica a toda la gente que "ha confiado" en sus posibilidades.
Este agradecimiento conlleva una especie de mensaje oculto, ya que Mayte Martínez (Valladolid, 17 de mayo de 1976) nunca ha confiado demasiado en si misma. "Confían más los demás que yo", ha dicho en varias ocasiones, como reconociendo su inseguridad antes de los grandes acontecimientos, pero siempre termina rebuscando en su coraje, que lo tiene en abundancia, para acabar compitiendo "con y como" las mejores.
Unida sentimentalmente a su entrenador, Juan Carlos Granado, Mayte ha vivido en los últimos meses otro de esos episodios de desgracias encadenadas. Sufrió una anemia, dolores fortísimos en la espalda y problemas estomacales graves que le mantuvieron ingresada en una clínica y a punto de "tirar la toalla".
"No sé si merece la pena sufrir tanto para arañar de vez en cuando una satisfacción, una medalla", llegó a decir mientras meditaba su posible despedida a corto plazo o, como mal menor, el paso a la distancia de los 1.500 metros, algo que finalmente probó con cierto éxito.
Sin embargo, los 800 metros "están hechos para mi". Eso lo descubrió muy pronto, a los doce años, cuando se desplazaba diariamente desde su pueblo, Santovenia, para entrenarse en Valladolid a las ordenes de Elías Reguero.
Sufría taquicardias
"Hace años no podía ni subir una escalera y casi no podía hacer una vida normal, ya que sufría taquicardias y me encontraba muy cansada todo el día, pero una vez que me controlaron la enfermedad del tiroides he llegado más lejos de lo que pensaba", dijo después de su medalla de plata en Munich 2002 con un registro de 1:58.86, el mejor tiempo de su vida hasta entonces.
Todo volvió a torcerse un año después. "La cabeza quiere pero el cuerpo no te deja", dijo la atleta poco antes de tomar la decisión de no participar en los mundiales de París. Era entonces una de las firmes candidatas a medalla para la representación española, más incluso que en Oskaka.
1.57.62, su mejor marca personal
Sin embargo, Mayte (María Teresa Martínez Jiménez) ha mantenido casi siempre su sonrisa espontánea y las ganas de pelear desde que comenzó a practicar el atletismo en el club Dominicos Arcas Reales de Valladolid. Ya en 1991, a la edad de 15 años, figuraba en el décimo puesto del ránking nacional júnior de los 800, con 2:14.48. Hoy en Osaka, el crono se paró en 1.57,62, su mejor marca personal.
Alejada de la competición desde 1996, primero por una fractura en la cabeza del fémur y luego por el mencionado problema de hormonas tiroideas, se recuperó para la competición de elite a mediados del año 2000 y desde entonces, casi todo han sido satisfacciones menos cuando la mala salud le ha hecho dudar de sus posibilidades. Hoy, emocionada e incrédula, mientras la bandera de España envolvía su cuerpo, se ha olvidado de todo.


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