El ministro del Interior italiano, Giuliano Amato, dijo que los disparos parecían ser el último capítulo de una larga disputa entre dos clanes de la mafia de la región de Calabria, en el sur del país, hogar del grupo de crimen organizado N'Drangheta.
La policía de la ciudad del noroeste alemán dijo que su investigación 'iba en esa dirección'.
Los disparos tuvieron lugar junto a un restaurante italiano llamado Da Bruno, según un portavoz policial. Las víctimas, todas con disparos en la cabeza, tenían entre 16 y 39 años.
Los investigadores señalaron que este ataque desafiante en un país extranjero no tenía precedentes y temían una respuesta igualmente sangrienta de los familiares de las víctimas, continuando con la tradición de la 'vendetta'.
'Ahora estamos intentando impedir una tragedia similar (en Calabria)', declaró Amato en una rueda de prensa.
Las víctimas eran todas calabresas y pertenecían a uno de los dos clanes rivales basados en la ciudad de San Luca.
Su odio comenzó en 1991 y ha crecido en los pasados ocho meses. Un total de 15 personas han muerto.
Los N'Drangheta han superado a su famosa contraparte siciliana, la Cosa Nostra, gracias a las lealtades de los clanes garantizadas por relaciones sangrientas y matrimonios arreglados, y ahora es el principal grupo criminal organizado en el tráfico de drogas.
'Este fue un ataque para sostener el poder. No es sólo que un clan se hace más fuerte públicamente, es el N'Drangheta en general', dijo Alberto Cisterna, un importante fiscal en asuntos de la mafia.
'Muestra una fuerza, una capacidad para intimidar que es muy preocupante'.
Los investigadores italianos, que trabajan con la policía alemana en el caso, dijeron que los N'Drangheta estaban bien establecidos en Alemania.
SE OYERON LOS DISPAROS
La policía halló a los seis hombres dentro o yaciendo junto a dos coches cerca de la estación de tren de la ciudad después de que un transeúnte escuchara los disparos alrededor de las 2:30 de la madrugada. Cinco ya estaban muertos y el sexto murió de camino al hospital.
La televisión alemana mostró las imágenes de una mujer de mediana edad que al llegar a la escena del crimen gritaba '¡Sebastiano!'.
Los coches, un VW Golf y una furgoneta Opel estaban registrados en ciudades alemanas.
A finales de 2006 había 3.500 italianos viviendo en Duisburgo, una ciudad industrial alemana del Ruhr, que se ha visto afectada por altos niveles de desempleo.
/Por Petra Wischgoll/


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