La Confederación Hidrográfica del Norte ha detectado por primera vez en las cuencas del litoral cantábrico larvas de mejillón cebra en el embalse de Lareo, que surte de agua al municipio guipuzcoano de Ataun, aunque la proporción hallada no se puede calificar de situación de riesgo.
El Ministerio de Medio Ambiente informó hoy en un comunicado de que la detección fue posible tras un muestreo que se hizo dentro de la campaña que la Confederación Hidrográfica del Norte (CHN) desarrolló durante la última quincena de julio en todo el norte de España y en la que se analizaron aguas de 35 puntos diferentes.
La cantidad de larvas encontradas hasta ahora -2 unidades en 50 litros de agua o lo que es lo mismo 0,04 individuos por litro- supone una proporción que no se acerca a la calificada como situación de riesgo, que se sitúa en 0,05, lo que hace que en principio sea más difícil que se cree una población estable de mejillón que pueda extenderse a otras zonas.
Tras comunicar al Gobierno Vasco y al Consorcio de Aguas de Guipúzcoa este hallazgo, la CHN ha pedido a ambos que impidan en la zona actividades de riesgo hasta que se conozcan los resultados de los nuevos muestreos y se analice técnicamente la situación. El embalse de Lareo, además de proporcionar agua a Ataun, sirve como apoyo, en caso de sequía, al sistema de Arriaran, perteneciente al Consorcio de Aguas de Guipúzcoa.
Según precisan Medio Ambiente y la CHN en su nota, el mejillón cebra (Dreissena polymorpha) es la principal amenaza biológica de las cuencas fluviales españolas y una de las especies más dañinas del mundo. La primera detección de esta especie, caracterizada por sus bandas claras en las valvas, fue en 2001 en el Bajo Ebro y recientemente se ha encontrado en las cuencas del Ebro, Júcar y Segura ocasionando pérdidas millonarias en las infraestructuras hidráulicas, además de consecuencias desastrosas para las especies propias de esos ríos.
Los daños ecológicos vienen causados porque desplaza a otras especies de interés ecológico, como la Margaritífera auriculaira, molusco protegido, y favorece la proliferación de otras de efectos perniciosos. Además, provoca un cambio en el plancton, debido a su enorme capacidad filtrante, disminuye la concentración de oxígeno en el agua y ocupa de forma masiva los fondos lacustres. El mejillón cebra, que tiene una vida media de tres años y en los que puede producir otros tantos millones de huevos, obstruye tuberías, contamina las aguas e inutiliza zonas de baño.


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