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Olmert y Abás se reunirán para dar el primero paso hacia la conferencia de paz en Oriente Medio, con Hamás excluído

Olmert y Abás
El dirigente israelí Ehud Olmert y el presidente palestino, Mahmud Abás en una imágen de archivo. (ARCHIVO)
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  • La reunión pretende fortalecer la autoridad de Abás en Gaza, en manos ahora de Hamás.
  • Olmert podría ofrecer la retirada de hasta el 90 % de los asentamientos en Cisjordania.
  • Para Hamás  el encuentro "sólo sirve para los intereses de la ocupación israelí".
El primer ministro israelí, Ehud Olmert, y el presidente palestino, Mahmud Abás, tienen previsto reunirse el lunes para negociar un acuerdo de principios como primer paso hacia la anunciada conferencia de paz para Oriente Medio que la administración norteamericana pretende convocar en noviembre, con Hamás excluído de cualquier conversación.

Según fuentes de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), el encuentro se celebrará, probablemente, en la ciudad cisjordana de Jericó, en la primera ocasión en que ambos líderes se entrevistarían de manera oficial en un territorio ocupado por Israel.

Pese al anuncio palestino, que fue recogido con grandes titulares por los medios de comunicación israelíes, la oficina de Olmert aún se abstenía el domingo de confirmar el día y el lugar de la cita.

La oficina de Olmert aún se abstenía el domingo de confirmar el día y el lugar de la cita.

En declaraciones, David Baker, portavoz del primer ministro israelí, afirmó que "seguimos sin confirmar el día y el lugar" del encuentro, del que sólo precisó que se producirá "muy pronto", en una actitud de cautela que podría atribuirse a razones de seguridad.

Fortalecer a Abás

En paralelo a la declaración de Baker, el dirigente palestino Saeb Erekat, uno de los principales asesores de Abás, insistió, no obstante, en que la reunión se celebrará el lunes.

De confirmarse Jericó como marco del encuentro, se trataría de un nuevo gesto de Olmert para fortalecer la autoridad de Abás, en entredicho desde que su movimiento Al-Fatah perdiera en junio el control de Gaza, en manos ahora del Movimiento de la Resistencia Islámica (Hamás).

Regreso de los refugiados

Aparte del regreso de los refugiados palestinos -el escollo contra el que en 2000 se estrelló en Camp David el proceso de paz-, otros asuntos espinosos en el logro de ese objetivo son la evacuación de los asentamientos israelíes en Cisjordania y el estatus de Jerusalén.

Según barajan medios locales, la parte israelí podría someter la opción de fijar compensaciones de carácter económico como solución de compromiso ante el dilema que suponen los refugiados, una posibilidad que ya se barajó en Camp David.

La dirección palestina ha exigido hasta ahora como condición inexorable el regreso de los refugiados desde los países árabes limítrofes, algo que por motivos de equilibrio demográfico, y también de espacio, consideran inviable las autoridades israelíes.

Respecto a los asentamientos en Cisjordania, Olmert podría ofrecer la retirada de hasta el 90 % de los mismos, según fuentes israelíes no identificadas, en tanto que quedaría pendiente de conversaciones posteriores el estatus de Jerusalén.

Olmert podría ofrecer la retirada de hasta el 90 % de los asentamientos en Cisjordania

Capital eterna

Israel considera Jerusalén como su capital "eterna e indivisible" mientras que las autoridades palestinas no renuncian a fijar en la parte este de la ciudad la capital de su estado independiente.

La dificultad que plantean todos estos asuntos ha rebajado en las ultimas horas el optimismo que suscitó el sábado el anuncio del encuentro, que para Hamás "solo sirve para los intereses de la ocupación israelí", declaró hoy Sami Abu Zuhri, uno de sus portavoces.

El grupo integrista islámico ha sido apartado de la nueva dinámica negociadora, a la que, paradójicamente, ha contribuido de manera indirecta en la medida en que ha sido el triunfo en Gaza de sus milicias sobre las fuerzas de Al Fatah lo que ha reactivado el proceso de paz, tras siete años de bloqueo.

Hamás se alzó con el triunfo en las pasadas elecciones democráticas de la Autoridad Nacional Palestina que tuvierno lugar en enero del 2006 y gobernaba en unidad con el partido de Abás hasta el pasado mes de junio, cuando Al-Fatah decidió suspender su participación en el Gobierno de unidad y creo una autoridad paralela en Cisjordania.

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Dice ser B
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Dice ser B, 05.08.2007 - 23.06h

por Manuel Freytas (*)

Con el "terrorismo" como detonante (y metodología operativa) ahora intentan aplicar en Líbano su clásica estrategia de la "guerra civil" para enfrentar militarmente (y desgastar) a Hezbolá con los sectores "antisirios" pro-sionistas, crear un estado de "anarquía y caos", y desde allí proceder a su aislamiento internacional y a la instalación de una fuerza internacional con poder de fuego para controlar y desarmar el aparato político militar de la organización de resistencia libanesa.

En Gaza, donde perdieron el control militar y político, iniciaron una operación de aislamiento y bloqueo económico contra Hamás, con el propósito de crear también las condiciones de "anarquía y caos" que justifique el despliegue de una fuerza internacional con poder de fuego para desarmar y controlar el aparato militar de Hamás y de las organizaciones de resistencia a Israel.

En resumen, se trata en los dos casos, Líbano y Gaza, de conseguir el objetivo (destrucción de Hamás y Hezbolá) que el eje sionista, con Israel como ejecutor, intentó con las fracasadas invasiones militares casi simultáneas a Gaza (el 26 de junio de 2006) y a Líbano (el 12 de julio de 2006), que terminaron con la "supremacía militar" de la potencia judía en Medio Oriente y llevaron a su gobierno a una crisis política terminal.

Luego de expulsar a la infantería y a los tanques de Israel de sus posiciones en el sur de Líbano (donde la aviación judía masacró a más de 1.300 civiles) , en agosto pasado, Hezbolá quedó victoriosa y con su estructura militar preservada, además del consenso y del poder político ganado tanto en Líbano como en el resto del mundo árabe.

En Gaza, tras fracasar con la invasión y masacre lanzada en junio (donde fueron asesinados más de 400 palestinos), el eje sionista se concentró en la instalación de una "guerra civil" entre Hamás y el aparato militar Al Fatah (armado y controlado por el sionismo), que fracasó estrepitosamente cuando Abbas y su fuerza fueron derrotados y forzados a huir a Cisjordania.

Sin sus centrales operativas dentro de Gaza, y con el gobierno de Siniora (la réplica de Abbas en Líbano) acorralado por la crisis y las movilizaciones masivas lideradas por Hezbolá pidiendo su renuncia, el eje sionista ha perdido el control sobre los dos enclaves islámicos más importantes de su "retaguardia" en Medio Oriente.

La imagen de Abbas pisoteada en Gaza (Foto: AP)

Sin el control total en Líbano y Palestina, se dificultan y complican las agendas militares del Pentágono con Irán y Siria, ya que un ataque a esos países (como está planificado) precipitaría una ola encadenada de "reacción islámica" que tendría su epicentro en Líbano, Gaza e Irak.

Precisamente, el no control de la retaguardia en Líbano y Gaza, explica (lo que para los expertos aparece como "inexplicable") las razones por las cuales EEUU ha retrasado el calendario de su planificado ataque a las centrales nucleares de Irán, y el Estado judío mantiene en el freezzer su también proyectado bombardeo a Siria.

Por otra parte, con Hezbolá fortificado y rearmado en Líbano, y con Hamás en control de Gaza, un (también planificado) ingreso de los tanques sirios a Líbano y una consecuente guerra con Israel, dejaría al Estado judío debilitado y con sus fronteras y poblaciones civiles expuestas a los cohetes y misiles provistos por Irán y Rusia a las organizaciones de resistencia a Israel.

Como también se sabe, y según ha trascendido en informes militares confidenciales, la inteligencia israelí considera a los misiles de Irán y de Siria (en manos de Hezbolá y Hamás) como la mayor amenaza a la supervivencia del Estado judío.

También se sabe, la información fluye permanentemente, que tanto Washington como Tel Aviv, por ahora, descartan una operación militar abierta, tanto en Líbano como en Gaza, por temor a que una nueva masacre de civiles y un nuevo fracaso militar detone una oleada de repudio internacional y complique sus planes en la ONU con Irán y Siria.

Por lo tanto, han concentrado sus esfuerzos en un Plan B (que tiene a la ONU como actor central) cuyo objetivo estratégico principal es desplegar en Líbano y en Gaza una fuerza militar ofensiva conducida por la OTAN (como la que está actuando en Afganistán) para que tome el control militar y político.

De conseguirse este objetivo, y como ya está sucediendo en Afganistán con el gobierno títere de Karzai, las administraciones de Abbas y de Siniora, con sus respectivos aparatos militares, pasarían a cumplir el rol de "auxiliares" de las fuerzas represivas de la OTAN contra Hezbolá, Hamás y las organizaciones de resistencia a Israel.

De esta manera, Israel y EEUU, mimetizados en el control de la fuerza multinacional, controlarían una nueva operación militar de exterminio de Hamás y Hezbolá, sin exponer a sus ejércitos al desgaste de nuevas invasiones militares abiertas que ya han demostrado su inoperancia desde el año pasado hasta aquí.

Pero para conseguir ese objetivo, el lobby sionista diplomático EEUU-Gran Bretaña (como hace habitualmente) tiene que convencer a las potencias aliadas de la Unión Europea de la necesidad de desplegar la OTAN en Medio Oriente como única opción para detener al "terrorismo islámico" de Hamás y Hezbolá, a los que considera las vanguardias de Irán y de Siria en la región.

Esa tarea, de no mediar un estado de "caos, violencia y anarquía" en Gaza, y con "guerra civil" incorporada en Líbano, se torna muy dificultosa, ya que potencias del eje sionista como Francia y Alemania (integrantes claves del Consejo de Seguridad, junto a Gran Bretaña y EEUU) son reacias a la "opción militar" y sólo la suscriben cuando no queda otra salida.

Esa situación, objetiva y lógica, es la que explica la presencia creciente del "terrorismo" como detonante clave de una potencial "guerra civil" en Líbano, o de un estado de "anarquía y caos" en Gaza (al que se suma la catástrofe humanitaria producida por el bloqueo económico), para que impulse la necesidad del despliegue de una fuerza internacional a cargo de la OTAN para controlar los procesos en la región.

Fuad Siniora junto a Condoleezza Rice durante una de sus visitas a Líbano

Esto resume, y da consistencia operativa al "rompecabezas terrorista" (como elemento detonante de una situación buscada) que la dupla EEUU-Israel están utilizando en Líbano y en Gaza.

En Líbano, la CIA y el Mossad se están valiendo de grupos islámicos infiltrados (entre ellos Fatah al Islam) para crear una oleada, permanente y creciente, de "atentados terroristas", uno de cuyos puntos de inflexión se dio el domingo con el ataque explosivo al contingente español de la ONU en el sur del Líbano.

En Gaza, los sectores residuales del aparato de Al Fatah están planificando y ejecutando operaciones "terroristas" y secuestros, como el del periodista de la BBC, orientados a desestabilizar al gobierno de Hamás y a profundizar las condiciones de "caos y desgobernabilidad" que justifiquen un pedido de intervención de la ONU por parte de Abbas.

Lo descripto, en síntesis, define el objetivo central y la metodología operativa del eje sionista EEUU-Israel que utiliza las piezas del "rompecabezas terrorista" en sustitución de los fracasados ataques militares abiertos para destruir a Hamás y a Hezbolá, y de esa manera controlar Gaza y Líbano.

Ahora sólo faltan en el tablero las movidas de pieza de Hezbolá, Hamás, Irán y Siria, que, como ya es habitual, siempre terminan arruinándole las estrategias y los festines al Imperio sionista en Medio Oriente

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Dice ser zapapico
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Dice ser zapapico, 06.08.2007 - 01.43h

Bla bla bla.
vaya aburrimiento con este cuento chino de nunca acabar y que eterniza una situación desastrosa con muchas conversaciones y rollos patateros para que nada cambie hasta que los judios salgan a patadas de ahi.
Porque un dia saldrán a patadas y de mala manera cuando se acabe el sostén norteamericano.
Los listos se refugiarán en USA, como Aznar, y los tontos, pobres y ancianos se quedarán a pagar el pato, lo mismo que cuando Hitler.

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Dice ser Pedro
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Dice ser Pedro, 06.08.2007 - 09.24h

Repito porque el censor de mierda me quitó mi comentario creyéndolo obsceno (como lo de El Jueves):

"Que vaya preparando Abás la vaselina".

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Dice ser así
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Dice ser así, 06.08.2007 - 16.42h

1,2 y 3.

Antisemitismo puro el vuestro... disfrazado de una falsa lástima por los terroristas.

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