Kiko Rivera pasa el verano en la capital al lado de su chica. El hijo de la tonadillera Isabel Pantoja acompañó a Tamara al gimnasio donde trabaja. La pareja salió del coche agarrada de la mano.
Kiko, más animado que de costumbre guardó silencio sobre el altercado del concierto de Alicante de su madre y quisó dejar muy claro que no le importan las críticas que su novia está recibiendo por su pasado como stripper.
Con la cabeza muy alta, el joven dejó a su chica en la puerta y se despidió con un beso ante las cámaras de televisión y un sonado: "dame un beso cariño". Kiko bromeó incluso con los reporteros antes de continuar camino hacia su domicilio.


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