La indignación creció después de que la televisión mostrara a un asesor del mandatario haciendo un gesto de aparente satisfacción al escuchar que el avión de la aerolínea TAM accidentado el martes con 187 ocupantes tenía un fallo, un dato que serviría para aplacar las acusaciones contra el Gobierno.
Marco Aurelio García, asesor de política externa de Lula, pidió luego disculpas por la escena que lo mostró celebrando al enterarse de que la tragedia aérea que tiene de luto a Brasil y que ha causado unos 200 muertos podría haber sido ocasionada por causas que no implican negligencia de las autoridades.
Lula, en tanto, rompió el viernes por la noche un inusual silencio de tres días. Admitió 'dificultades' en el sistema aéreo del país, indicó que tiene 'el corazón sangrando' como todos sus compatriotas y pidió 'serenidad' ya que 'no se puede condenar o absolver a quienquiera que sea en base a opiniones apresuradas'.
TAM informó el jueves por la noche de que el Airbus 320, que chocó contra un edificio al no poder frenar durante su aterrizaje bajo una fina lluvia en el aeropuerto de vuelos nacionales de Sao Paulo, tenía uno de sus reversores desactivado. La pieza sirve para liberar los gases de la turbina cuando la nave se está desacelerando.
Pero, el fabricante Airbus, TAM y pilotos dijeron que la desactivación de un reversor no impedía que la nave operara con seguridad. La mayor aerolínea de Brasil, además, señaló que la maquina presentaba perfectas condiciones de maniobra.
Así, la admisión de TAM de esa anomalía no calmó la furia contra el Gobierno de Lula, que el viernes se refirió públicamente por primera vez a la tragedia.
El mandatario, que acostumbra a pronunciar discursos varias veces por día, sufrió criticas por el retraso en aparecer y hablar de la tragedia ocurrida en el aeropuerto paulista de Congonhas con el avión que procedía de la ciudad de Porto Alegre, en el sur del país.
Lula prometió que su Gobierno tomará 'todas las providencias' para disminuir los 'riesgos de nuevas tragedias' y aseveró que en este momento el mayor problema del sistema aéreo brasileño, es 'la excesiva concentración de vuelos en Congonhas'.
Para enfrentarse a esta situación, el Gobierno anunció que esa terminal, en un plazo de 60 días, dejará de ser un centro de conexiones. También dijo que construiría un tercer aeropuerto en Sao Paulo.
La pista principal de Congonhas había sido recientemente habilitada pese a que quedaron incompletas las reformas para darle más adherencia y mejor drenaje.
/Por Guido Nejamkis/. *.


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