El culpable es un parásito microscópico llamado 'nosema ceranae', según Mariano Higes, quien lidera un grupo de investigadores en un centro apícola de financiación estatal en Guadalajara, corazón de la industria melífera española.
Él y sus compañeros han analizado miles de muestras de colmenas infectadas en diferentes países.
'Comenzamos en 2000 con la hipótesis de que eran los pesticidas, pero lo descartamos pronto', declaró a Reuters en una entrevista esta semana.
Tan sólo se encontraron trazas de pesticidas en una ínfima proporción de las muestras, y las colonias de abejas estaban también muriendo en áreas a muchos kilómetros de distancia de las tierras cultivadas.
Descartaron a continuación el 'ácaro varroa', que es fácil de ver y que no estaba presente en la mayoría de las colmenas afectadas por el mal.
Durante mucho tiempo Higes y sus colegas pensaron que un parásito llamado 'nosema apis', común en climas húmedos, estaba matando a las abejas. 'Vimos las esporas, pero los síntomas eran muy diferentes y también estaba ocurriendo en climas secos'.
Entonces decidieron estudiar la secuencia del ADN del parásito, y descubrieron que era una variante asiática, el 'nosema cerane'. Las abejas asiáticas son menos vulnerables a ella, pero podía matar a las abejas europeas en cuestión de días, dentro de las condiciones del laboratorio.
'El 'nosema ceranae' es mucho más peligroso, y vive en ambientes fríos y cálidos. Una colmena puede resultar infectada en dos meses y la colonia al completo podría morir en seis o 18 meses', dijo Higes, cuyo equipo ha publicado numerosos trabajos sobre la materia.
'No tenemos ninguna duda de que es el 'nosema ceranae', y creemos que el 50 por ciento de las colmenas españolas están infectadas', dijo. España, con 2,3 millones de abejas, es el hogar de una cuarta parte de las abejas de la Unión Europea.
Su equipo también ha identificado este parásito en abejas de Austria, Eslovenia y otras partes de la Europa del Este, y asume que la invasión se ha producido desde Asia en varios años.
Ahora parece haber cruzado el Atlántico, ya que está presente en Canadá y Argentina, según explica. Los investigadores españoles no han realizado pruebas sobre muestras de Estado Unidos, donde también han desaparecido un importante número de ejemplares.
El tratamiento contra el 'nosema ceranae' es barato y efectivo (un euro por colmena al año), pero primero debe convencerse a los apicultores de que el parásito es el problema.
Otra teoría apunta a las ondas de señal de la telefonía móvil, pero Higes hace hincapié en que las abejas usan la posición del sol como referencia, y no frecuencias electromagnéticas.
Otros elementos como la sequía o el abuso de pesticidas y fertilizantes pueden jugar un papel en la menor resistencia de las abejas, pero Higes está convencido de que el parásito asiático es el principal asesino.
/Por Julia Hayley/


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