Chaudhry se convirtió en un símbolo de resistencia al general Musharraf tras negarse a dimitir ante las presiones del presidente y sus jefes de inteligencia.
'La referencia ha sido revocada y el presidente del Supremo ha sido restituido', dijo el magistrado Jalil-ur-Rehman Ramday, presidente del grupo de 13 jueces, en la conclusión del caso de dos meses.
El desafío de Chaudhry supuso el mayor reto a Musharraf desde que llegó al poder en un golpe hace ocho años, y su rehabilitación podría crear problemas para sus planes de presentarse a su reelección para un segundo mandato de cinco años en los próximos meses.
Entre los diferentes cargos de los que estaba acusado Chaudhry estaban el de utilizar su influencia para conseguir un empleo para su hijo, manipular los gastos de gasolina y su propensión a tener coches caros.
El Gobierno presentó un alegato ante el Supremo el mes pasado en el que también acusaba a Chaudhry de acosar a jueces, demostrar parcialidad en los nombramientos e intimidar a policías y funcionarios.
El motivo real de Musharraf para tratar de deshacerse de Chaudhry, según sospechan muchos críticos, fue que el juez podría permitir desafíos constitucionales a sus planes de ser reelegido por las actuales asambleas antes de que sean disueltas para las elecciones generales de finales de año.
Los partidos de la oposición también pueden desafiar el derecho de Musharraf a presentarse a un segundo mandato mientras sigue siendo el jefe del Ejército, un puesto que está obligado a abandonar constitucionalmente a finales de año.


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