Finalmente, la escudería holandesa se decidirá por el joven piloto alemán Markus Winkelhock para correr en el puesto titular. Es una decisión basada principalmente en un hecho: le quieren para correr en su casa, Alemania. Después de esa carrera, el asiento quedará libre.
«Para mí no es una decepción que la escudería se haya decidido por él, pues es alemán y es lógico que corra en su circuito. Pero luego volveré a tener mis oportunidades», decía ayer a 20 minutos Vallés, colaborador habitual de este diario.
Adrián Vallés tiene dos obstáculos que le impiden ponerse al volante del coche que conoce mejor que nadie: aún no tiene la superlicencia para pilotar un F-1 y, principalmente, le falta el patrocinio económico necesario, unos dos millones de euros, para que Spyker se decida por él. «Por el momento seguimos negociando, estamos a la espera», nos confesó Vallés.


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