Según informaron ayer sus familiares, esta persona sintió «asco y sorpresa» ante el desagradable hallazgo.
El pasado 8 de julio compró una bolsa de caramelos en una pastelería situada en el centro de Santurtzi. Después, el hombre cogió uno de ellos y se lo metió a la boca.
Cuando lo estaba chupando, notó un bulto extraño. Al observarlo, descubrió que se trataba de la funda de un diente de oro. Diez días más tarde, el pasado viernes 13 de julio, este hombre presentó una denuncia ante la Subdirección Pública de Vizcaya, tal y como explican sus familiares.
Aunque afortunadamente el diente de oro no causó ningún problema en la salud del vecino de Santurtzi, desea recibir una compensación por el agravio.


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