A eso de las 07:00 horas cerraba sus puertas el festival celebrado viernes y sábado a caballo entre Madrid y Barcelona. Arcade Fire, Flaming Lips, Block Party, PJ Harvey, que el viernes tocaron en la Ciudad Condal, se encargaron del fin de fiesta del sábado en Madrid. En el avión, se cruzaron con grupos como Jesús and Mary Chain, Chemical Brothers o James.
'Dios, se me ha pasado por la cabeza no venir. Ayer (el viernes), cuando llegué a casa destrozada tras una hora y media de trayecto, me dije ¿otra vez esto mañana? Y ya me ves, aquí estoy', dice Lara, publicista de 24 años, mientras se toma una cerveza sentada en una acera a las puertas del recinto del festival, a 20 minutos en coche al noroeste de la capital. Todavía son las 21:00 horas, el agobiante calor de la tarde madrileña empieza a remitir y quedan muchos conciertos por delante.
El festival repartió equitativamente su oferta entre las dos ciudades; 50 grupos en total, 25 por día. En Madrid había cuatro escenarios, dos al descubierto y dos ocultos bajo carpas desbordadas de gente en la mayor parte de las ocasiones. Zona de tiendas, cuatro barras perennemente atestadas -con 400 personas trabajando en ellas, según uno de los encargados—, aseos de quita y pon y una zona de descanso con césped natural que, a medida que avanzaba la noche, se convertía en el barrio dormitorio de la ciudad del Summercase.
A falta de datos oficiales, el aforo del año anterior -54.000 personas—fue superado con creces. Los festivaleros, de 20 a 30 años, llegaron en coches particulares y en la decena de buses gratuitos que puso la organización, que sorprendió por el orden impuesto a los usuarios. La cola del bus tiene fila de a dos, como en el cole, con jóvenes charlando animadamente a la subida y arrastrando los pies horas después, apurando la bebida que el concienzudo registro de seguridad en la puerta no dejará pasar.
Vestidas de blanco y rojo, Estrella y Sandra (23 y 25 años), acaban de llegar directas de los Sanfermines en Pamplona. 'El año pasado estuvimos en Barcelona y fue genial, por eso repetimos. Lo que no se es qué haremos con las mochilas. No nos ha dado tiempo de dejarlas en el hostal', dicen el viernes, a la salida de uno de los autobuses, ya a escasos metros de la entrada del festival.
Sin embargo, pese a la marcada españolidad del festival, hay una notable presencia extranjera.
'Te has encontrado con posiblemente, los dos únicos australianos del festival', bromean Samantha y Alfil, 23 y 21 años respectivamente, en uno de los buses de vuelta. Lo primero que destacan, que el festival sea nocturno. 'En Australia empiezan a las 14:00h y terminan sobre las 22:00h. Aquí en España sabéis montar una buena fiesta. Además, están los buses, muy bien comunicado y el sitio, era enorme', añaden. De música, les ha encantado The Gossip, Block Party, Arcade Fire y Flaming Lips.
La idea de un festival simultáneo no es nueva --Reino Unido tiene el Reading/Leed -- aunque si es novedosa en España, cada vez más atestada de festivales de verano. Sinnamon, la organización, apostó por esta idea en año pasado aprovechando en Barcelona las instalaciones del Forum y creando un espacio en Boadilla del Monte, en Madrid. La asistencia masiva les da la razón: pasar dos días de fiesta escuchando música en directo está de moda.
/Por Clara Vilar/


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