El científico Miguel Ángel Álvarez, del Instituto de Proteína Láctea de Asturias, ha presentado hoy en Paterna un estudio que abre las puertas a la posibilidad de utilizar las bacterias lácticas como vacunas contra ataques bioterroristas con virus como el del ántrax.
Se trata de una enfermedad infecciosa grave que se puede transmitir rápidamente por el aire mediante aerosoles, misiles o bombas. Se considera por ello una posible arma bacteriológica.
Las vacunas se realizarían con bacterias lácticas manipuladas, que actúan una vez están ya en el intestino, donde hay receptores inmunológicos.
Está en nuestra dieta
La reunión de la Red Española de Bacterias Lácticas, que se celebra estos días en el Instituto de Agroquímica y Tecnología de los Alimentos de Paterna, reúne a 166 expertos de 32 laboratorios, que investigan estos microorganismos presentes en los productos lácteos y la carne.
Se abordarán las propiedades de algunas bacterias como el Lactobacillus casei, que ya es familiar entre el público, así como su presencia en el vino de Rioja, embutidos fermentados o en el amargor de la sidra.
También sobre los casos en los que las bacterias causan defectos en el vino, sidra o cerveza, o alteraciones en los productos cárnicos.

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