El enfado ante la operación del Gobierno se sentía profundamente en las zonas tribales del noroeste de Pakistán, aunque la mayoría del país se puso de parte de la decisión del presidente, Pervez Musharraf, de enviar al Ejército.
El clérigo Abdul Rashid Ghazi murió junto a un puñado de extremistas que se habían atrincherado junto a él en el sótano de una escuela coránica del complejo.
Su hermano mayor Abdul Aziz, capturado cuando intentaba huir vestido de mujer en los primeros días del asedio que duró una semana, pudo acompañar el cuerpo de su hermano en el funeral celebrado en su aldea de la provincia de Punjab, en el este del país.
El número dos de Al Qaeda, Ayman al-Zawahri, pidió venganza en un vídeo difundido en Internet, lo que aumentó los temores a una reacción violenta de los extremistas que quieren exportar una versión radical del Islam desde los páramos tribales a las ciudades paquistaníes.
'Si no os vengáis (...) Musharraf no tendrá piedad de vosotros', dijo Zawahri, de quien se piensa que se esconde en algún lugar de la frontera entre Pakistán y Afganistán.
Antes del amanecer, los primeros ataúdes de madera se enterraron en tumbas anónimas de un cementerio de los suburbios. No hubo familiares presentes.
Un clérigo leyó versos del Corán aunque no se guardaron los ritos funerarios, según un fotógrafo de Reuters presente. Un alto cargo de la administración de la ciudad dijo que permanecerán allí hasta que sus familiares acudan a identificarlos, tras haberse tomado huellas y fotografías y realizar las pruebas de ADN.
Mientras tanto, padres y familiares buscaban desesperadamente a los niños desaparecidos.
Los radicales de la Mezquita Roja convirtieron el complejo en una fortaleza durante una serie de confrontaciones con el gobierno a lo largo de los últimos seis meses.
Después de que los choques entre estudiantes extremistas y tropas paramilitares se volvieran mortíferos el 3 de julio, Musharraf ordenó el asedio de los soldados. Las tropas asaltaron el martes el complejo de la mezquita.
Se tardaron más de 24 hors en eliminar los últimos vestigios de resistencia, y hasta el miércoles por la noche no se encontró al último superviviente.
El portavoz del ejército general Wahid Arshaad dijo que habían hallado 75 cadáveres, pero la búsqueda seguía.
En la denominada 'Operación Silencio' también murieron nueve soldados y otros 29 resultaron heridos.
Arshaad negó que hubiera mujeres o niños entre los fallecidos, pero un responsable municipal declaró que había dos cadáveres de niños entre los 69 enterrados el jueves.
/Por Augustine Anthony/

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