Zapatero y Correa ofrecieron una rueda de prensa conjunta en el palacio de Moncloa tras mantener una reunión de trabajo que tuvo como tema central la inmigración, dado que en España viven legalmente alrededor de 500.000 ecuatorianos.
Correa estimó que si se cuenta a los ecuatorianos "sin papeles", la cifra puede elevarse hasta los 700.000, pero Zapatero puntualizó que, según los últimos datos contrastados con los Ayuntamientos, prácticamente no residen en España ciudadanos ecuatorianos ilegales.
Deseamos fervientemente que puedan, si es su deseo, regresar al nuevo Ecuador
Tras defender la regularización extraordinaria llevada a cabo por su Gobierno, Zapatero aseguró que no se volverá a repetir un proceso similar y recordó que la legislación de extranjería contiene vías para legalizar la situación en el país, como la reagrupación familiar o el arraigo.
"Siempre tendremos sensibilidad, con la ley, por supuesto, en la mano", manifestó.
Correa agradecido a España
Correa agradeció la solidaridad de España y, en concreto, el último proceso de regularización, aunque consideró que "falta todavía por hacer" y confió en que se pueda continuar "con esa labor".
Hizo hincapié en la necesidad de favorecer la reagrupación familiar ante la "catástrofe" que vive su país, con familias destruidas e incluso suicidios de niños, y señaló como uno de los problemas de la reunificación familiar el bajo salario de los ecuatorianos en España.
Tras preguntarse cómo una persona con un sueldo de 1.200 euros puede mantener a sus tres hijos, avanzó que su Gobierno asumirá su responsabilidad y estudiará "si se pueden hacer programas para que Ecuador contribuya a sostener a esos niños" para facilitar la reunificación de la familia.
Zapatero aprovechó la oportunidad para destacar el trabajo que realizan los ecuatorianos en España y agradecer su contribución a la prosperidad del país de acogida y de origen.
"Deseamos fervientemente que puedan, si es su deseo, regresar al nuevo Ecuador", manifestó Zapatero, quien garantizó el apoyo de España a la construcción de un país próspero y con justicia social.
Ese fue también el deseo expresado por el presidente ecuatoriano, quien aseguró que su Gobierno está luchando para que nadie más tenga que salir forzosamente del país y para que los compatriotas que tuvieron que abandonarlo puedan regresar a una tierra que les ofrezca derechos, educación, vivienda y salud.
La emigración ecuatoriana, una "tragedia nacional" en palabras de Correa, es a su juicio "el más fiel reflejo del fracaso de las políticas públicas" económicas y sociales en las últimas décadas.
Ecuador, ante una nueva era
Ahora "se vive una nueva era", aseguró Correa, quien aspiró a poder seguir el ejemplo de la emigración española, que pudo retornar con la recuperación económica del país.
Zapatero convino en que "hay un nuevo tiempo para Ecuador" y que su pueblo "empieza a recuperar la confianza en sí mismo" después de "tantos años de desastres" en sus condiciones de vida.
Ambos mandatarios destacaron las buenas relaciones existentes entre dos "países hermanos" y reiteraron su deseo de seguir en esta línea en la nueva etapa abierta en Ecuador tras la llegada de Correa al poder en enero.
Correa agradeció la acogida brindada por los Reyes y el Gobierno y expresó su satisfacción por la visita que la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, realizará en agosto a Quito, dentro de una gira por más países latinoamericanos.
Recuerdo a los asesinados por ETA
En su intervención inicial, también expresó su agradecimiento por la solidaridad mostrada tras el fallecimiento de los dos ciudadanos ecuatorianos en el atentado de ETA el pasado 30 de diciembre.
Junto a estas cuestiones, Correa se refirió a la revisión de contratos con empresas petroleras extranjeras, como la hispano-argentina Repsol-YPF, aunque desligó el caso de Ecuador del de Bolivia, debido a que los recursos naturales en el país ecuatoriano están nacionalizados por mandato constitucional.
Admitió que hay "problemas" en el caso del contrato con Repsol-YPF, la petrolera con más peso en Ecuador con alrededor del 11 por ciento de la explotación, aunque consideró que estos escollos "pueden ser superables".
En este contexto, Zapatero subrayó la "voluntad de permanencia" y el deseo de las empresas españolas presentes en Ecuador de "contribuir a la riqueza y acompañar el proceso de cambio" en este país, aunque reclamó "seguridad jurídica".


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