Comprar una casa no es ninguna broma, y los pisos de segunda mano pueden tener problemas ocultos que no se ven en dos o tres visitas. Si no te quieres llevar sorpresas, deberías cerciorarte al menos de que todos los aspectos siguientes están en regla.
Debes Revisar
Instalaciones: Si el edificio es antiguo, la Organización de Consumidores y Usuarios recomienda solicitar la opinión de algún perito o experto sobre el estado de las instalaciones de electricidad, gas y agua. En las actas de la junta de vecinos se recogen las reformas que se han hecho, por lo que se pueden pedir al presidente.
Tamaño: Comprueba bien las medidas. Muchas veces los metros útiles no se corresponden con los que aparecen en las escrituras, que suelen incluir los metros construidos.
Reformas: Si planeas modificar el piso, entérate de antemano de qué tabiques se pueden tirar y cuáles son muros de carga. Pídele los planos al vendedor y consulta con un arquitecto técnico.
Luz: Si has visitado la casa de noche, no conoces su luminosidad. A lo mejor es una casa muy oscura. Piensa que para ampliar las ventanas necesitarás licencia del Ayuntamiento y permiso de la comunidad de vecinos.
Mantenimiento: Muchas veces, una apresurada mano de pintura está disimulando grietas o humedades. En general, siempre es prudente ir acompañado de un perito.
Seguridad: Cerciórate de que el edificio cumple las normas. La cocina y los baños deben disponer de ventilación directa a través de una ventana que comunique con el exterior o, en su defecto, de un circuito de ventilación. Si no existe, tendrás que instalarlo tú mismo.
Habitabilidad: Si la vivienda es antigua o está situada en una zona de remodelación urbanística, el Ayuntamiento puede estar tramitando algún expediente de ruina o de expropiación. Comprueba que ha pasado la Inspección Técnica de Edificios, pues los de más de 30 años deben reformarse.
En el momento de la firma
Hay que comprobar la titularidad de las escrituras en el Registro de la Propiedad para asegurarse de que el vendedor es el dueño del inmueble o tiene un poder para venderlo. También se debe confirmar que la vivienda está libre de cargas, si hay o no una hipoteca pendiente, si se han pagado todos los impuestos... Antes de pagar cualquier cantidad, conviene mostrar una copia del contrato a un abogado o a una asociación de consumidores. Recuerda que, como dueño del piso, participarás de las derramas para la mejora del edificio, así que entérate de qué reformas se han aprobado antes de firmar tu compra.



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