Los integristas se atrincheraron en los sótanos de la madraza, y con ellos el clérigo radical Abdul Rashid Ghazi, según dijo el portavoz militar general Wahid Arshad.
Ocho soldados murieron y 29 resultaron heridos, según Arshad. Cincuenta extremistas fueron capturados o se rindieron.
El asalto, que pone fin a una semana de encierro en la Mezquita Roja, o Lal Masjid, todavía continuaba 10 horas después de su comienzo.
'Hay un enfrentamiento intenso (...) Los extremistas están tomando posiciones en casi todas las habitaciones, están combatiendo de sala en sala, tienen posiciones en el sótano, en las escaleras', aseguró el portavoz militar.
Afirmó que había más de 70 salas, además del sótano en el complejo de la mezquita y la escuela, y que los extremistas estaban armados con armas automáticas y granadas propulsadas por cohetes.
Con más de dos terceras partes del complejo aseguradas, unos 30 niños y 24 mujeres habían conseguido salir. No estaba claro cuántas mujeres y niños seguían en el interior, pero cifras previas hablaban de cientos.
Seis de los niños declararon que se les retuvo en el sótano de la mezquita, pero que se escaparon cuando sus vigilantes desaparecieron después de que entraran los comandos, dijo Arshad.
DISPAROS DESDE LOS MINARETES
A primera hora de la tarde había fuertes explosiones en el centro de Islamabad, y los extremistas habían reanudado el fuego desde los minaretes de la mezquita.
Los comandos respaldados por efectivos paramilitares primero se hicieron con la mezquita, después barrieron la resistencia del tejado de la madraza y se hicieron paso hacia el edificio.
Los enfrentamientos habían empezado antes del amanecer, justo después de que fracasaron las negociaciones.
Existía el temor de que los radicales pudieran recurrir a atentados suicidas. Responsables dijeron el lunes que habían distribuido chalecos abarrotados de explosivos.
Una fuerte pérdida en vidas de mujeres y niños podría tener graves repercusiones para el presidente, Pervez Musharraf, que ha estado bajo presión para enfrentarse a los extremistas.
Los choques con los estudiantes armados estallaron el 3 de julio. Antes de comenzar el asalto 21 personas murieron a lo largo de la semana.
El Gobierno ha demandado la rendición incondicional al clérigo Ghazi y a sus combatientes, que según las autoridades incluyen a extremistas buscados. Ghazi se negó y dijo que prefería el martirio y que él y sus seguidores esperaban que sus muertes darían inicio a una revolución islámica.
/Por Faisal Aziz/


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